Sin pastores no hay paisaje: Paquito, trashumante de la Comarca del Señorío de Molina y Alto-Tajo

Sin pastores no hay paisaje: Paquito, trashumante de la Comarca del Señorío de Molina y Alto-Tajo

Esta entrevista pertenece a la Agenda de Desarrollo Urbano y Rural (ADUR) MOLINA DE ARAGÓN-ALTO TAJO coordinado por Mota&Vignolo Arquitectos, promovido por el GDR Molina de Aragón Alto Tajo y creado por la Viceconsejería de Planificación Estratégica de la JCCM

Francisco Javier Casado Pérez actualmente es pastor. En el pasado, ha sido trashumante ya que le viene de familia. Ha estado viviendo en Jaén 10 años y luego se ha ido al Valle de Alcudia 30 años.

Francisco Javier Casado Pérez. Fuente: Vestal Etnografía

Entrevistador: ¿Desde cuándo has sido pastor?

Francisco Javier Casado Pérez: Desde los 15 años. Empecé con los 15 años y toda mi vida he sido ganadero hasta los 62, que he pensado ya de retirarme.

E: O sea, que esto viene de familia, ¿no?

FJCP: Sí, sí. Mi familia eran casi todos ganaderos y mi padre fue ganadero también.

E: Pero no solo erais ganaderos aquí en Orea, sino que realizabais la trashumancia cada año, ¿no?

FJCP: Sí. Sobre los 10 años la hice a La Carolina, en Jaén. Y con más de 30 al Valle de Alcudia.

E: Pero no solo erais ganaderos aquí en Orea, sino que realizabais la trashumancia cada año, ¿no?

FJCP: Sí. Sobre los 10 años la hice a La Carolina, en Jaén. Y con más de 30 al Valle de Alcudia.

E: Para los que no conozcan qué era la trashumancia, significa mover vuestros ganados que tenéis aquí, que eran de ovejas principalmente.

FJCP: Sí. Ovejas y cabras.

E: Y lo movíais cada estación, ¿no? Cada primavera.

FJCP: Eso es. Aproximadamente de primeros de noviembre a últimos de mayo. Hacíamos la trashumancia y luego ya a últimos de mayo volvemos a Orea, hasta que nos echa el frío en el mes de noviembre.

E: Porque aquí los inviernos son muy severos.

FJCP: Sí, el invierno es muy duro. Hace mucho frío y nevaba mucho. Cada vez nieva menos. Antes nevaba mucho.

E: ¿Y cuántos días tardábais en hacer el viaje entero desde aquellas tierras de La Carolina hasta aquí?

FJCP: Cuando lo hemos hecho andando se tardaba aproximadamente 22 o 24 días. Lo he hecho varias veces andando, otras tantas entren y cuando quitaron los trenes, también en camiones.

E: ¿Cuál era exactamente el recorrido que seguíais hasta la zona de Jaén?, ¿seguíais lo que es la Cañada Real Conquense?

FJCP: La que hemos llevado siempre ha sido La Vereda Real, pues salíamos de Orea y llegábamos a La Carolina, en Jaén. He ido dos veces, una por la del medio y otra por la de El Picazo.

E: Cruzábais parte de La Mancha también, ¿no?

FJCP: Sí. Salíamos de Orea, en Guadalajara, pasábamos por la provincia de Cuenca, luego por Ciudad Real, y hasta Jaén. Otras veces salíamos de Orea, íbamos por Cuenca, tocamos un poco de Albacete, Ciudad Real y hasta Jaén.

E: ¿Y cómo era la vida de un trashumante cuando tenía que hacerla andando? ¿Dónde dormías? ¿Y a la hora de comer? ¿Cómo era la organización?

FJCP: Salíamos por la mañana y cada uno llevábamos nuestro morral para comer. Y ya por la noche hacíamos comida caliente. Teníamos que estar toda la noche velando. Si íbamos tres, un rato de la noche cada uno teníamos que estar velando. Cambió mucho la cosa cuando aparecieron los corrales eléctricos. Y con el coche, antes teníamos que ir con las yeguas para llevar la comida, las mantas y todo lo necesario. Y si, dormir al raso. Llevábamos la tienda de campaña, por si se nos hacía de noche.

Francisco Javier Casado Pérez durante la entrevista el pasado 2 de julio de 2025 en Orea (Guadalajara). Fuente: Vestal Etnografía

E: Hubo un momento en el que comenzaron los trenes y vosotros lo cogíais en Chillarón, ¿verdad?

FJCP: Sí. Varias veces hemos ido de Orea a Chillarón andando, cogíamos el tren y ya el tren nos llevaba al destino que más cerca nos pillaba. Íbamos a la estación del tren más cercana hasta la finca a la que íbamos allí en Jaén.

E: Y en la estación del tren os juntabais con otros trashumantes, ¿verdad?

FJCP: Efectivamente, nos juntábamos varios ganaderos para hacer el tren.

E: ¿Y con qué gente os juntabais? ¿De dónde eran aquellos trashumantes?

FJCP: Más o menos de la misma zona. Hacíamos el tren, hasta completar 20 y 30 vagones. Después nos juntábamos en la zona donde íbamos a pasar el invierno con los que allí iban también.

E: Pero no solo eran de la provincia de Guadalajara, ¿no es así?

FJCP: Sí, nos podíamos juntar de Cuenca, Guadalajara y Teruel y, según a la zona donde íbamos, pues así se solicitaba el tren una vez en la estación.

E: ¿De qué pueblos eran estos trashumantes?

FJCP: De Guadalaviar, Checa, o Tragacete. De estos pueblos eran con los que más nos juntábamos.

E: Y luego allí en La Carolina o en el Valle de Alcudia, las fincas eran ya privadas, ¿no es así?

FJCP: Sí, son fincas particulares. Cada uno alquilábamos la finca donde podíamos y buscábamos la estación para desembarcar lo más cerca a la finca.

E: ¿Y cómo eran los pastos allí?

FJCP: En el sur, el invierno es terreno más cálido y tiene mejor pasto. Es por esta razón por la que nos desplazábamos, buscando mejor pasto para nuestro ganado.

E: Y allí hasta mediados de mayo aproximadamente.

FJCP: Sí, aproximadamente a finales de mayo era la fecha de volver otra vez a nuestro pueblo.

Francisco Javier Casado Pérez durante la entrevista en Orea en La Ermita de Nuestra Señora de la Soledad. Fuente: Vestal Etnografía

E: Vuestro pueblo, el cual ¿teníais ganas de volver o ya os sentíais arraigados a aquella zona?

FJCP: Nos adaptábamos a todo. En verano estábamos mejor en nuestro pueblo y en invierno, buscando beneficio, pues nos desplazábamos a zonas más cálidas.

E: Decíais que os subíais a finales de mayo. También coincidía aquello con la época del esquileo, ¿verdad? ¿Dónde esquilabais?

FJCP: Sí, unas veces esquilábamos en la finca donde estábamos de invierno y otras de primavera, cuando llegábamos al pueblo.

E: ¿De camino os pilló alguna vez?

FJCP: En el camino no se puede esquilar, o bien en un sitio o en otro. Siempre se procura hacer en primavera, buscando cuando empieza a hacer calor, para que los animales pasen el verano más frescos.

E: Y la lana entonces tenía otro valor, ¿verdad?

FJCP: Sí, en tiempos la lana tenía mucho valor, ahora ha ido cada vez a menos y hoy prácticamente ya se pierde dinero.

E: ¿Y tú crees que sigue siendo rentable hacer la trashumancia hoy en día?

FJCP: Yo creo que sí. Se hace la trashumancia buscando beneficio. Es verdad que algunas veces saldrá mejor y otras peor. Todo depende del tiempo que haga en ese año.

E: Y es que al final el dejar aquí el ganado estante en invierno es un gasto…

FJCP: Sí, el invierno aquí es muy largo y frío lo que supone mucho gasto y mucho trabajo extra.

E: Y cuando llegabais aquí a Orea, ¿dónde pastaban los ganados?

FJCP: Cada ganadero nos poníamos donde podíamos, en zonas donde mejor estuviese cada uno.

E: ¿Y de qué forma se pagaban los pastos?

FJCP: El valor de los pastos se pagaba por un lado a razón de hectáreas y por otro, también a razón de los animales que tuviera cada ganadero. Así se han pagado siempre.

E: ¿Y hoy, cuántos ganados quedan en Orea?

FJCP: Hoy en día únicamente hay un rebaño de ovejas grande, otro rebaño de un buen número de vacas y uno pequeño de cabras. Cada vez van quedando menos, este trabajo es tan esclavo que cada vez el personal le da más de lado.

E: ¿Y cuántos ganados había entonces cuando tú hacías la trashumancia a pie?

FJCP: Esto ha cambiado mucho. En todos los pueblos había muchos rebaños más pequeños de ovejas. En resumen, antes habían más pastores y ahora cada vez hay rebaños más grandes con menos personal.

E: ¿Por qué crees que cada vez se incorpora menos gente y la ganadería está en este estado tan pobre?

FJCP: Es un trabajo muy esclavo y cada vez ponen las cosas más difíciles. Es por eso que la gente joven no se incorpora a la ganadería.

E: ¿Y cómo crees tú que se podría solventar esto para que la gente se quede en los pueblos?

FJCP: Es muy difícil. Aquí al ser el invierno tan duro yo lo veo muy difícil porque este trabajo no lo quiere nadie. Es muy sacrificado y desde la administración cada vez te exigen más cosas. Con el tema de los papeles lo ponen cada vez más difícil lo que contribuye a que menos gente se interese por este oficio.

E: Pero la ganadería al final ha sido el alma de estos pueblos…

FJCP: La ganadería ha dado mucha vida al pueblo, el monte estaba limpio, era todo beneficio. Los animales eran beneficio para el monte. Pero claro, está todo tan difícil que el personal no puede incorporarse.

E: Y mirando hacia atrás, ¿qué es lo que más te gustaba de tratar con las ovejas, qué te gustaba de ellas?

FJCP: A mí de toda la vida me han gustado mucho los animales y he hecho muy a gusto el trabajo. Lo he llevado muy bien, pero claro, ya llegan las cosas en cierto momento que no se puede seguir trabajando.

E: ¿Y había otros procesos que hacíais con las ovejas? ¿También se rabotaban aquí?

FJCP: Sí, sí. Aquí siempre les hemos cortado el rabo y también las hemos señalado de la oreja, para que cada ganadero pueda distinguir mejor las suyas.

E: ¿Volverías a hacer la trashumancia?

FJCP: Por la edad que tengo, es muy difícil que yo pueda volver a hacer la trashumancia.

Francisco Javier Casado Pérez. Al fondo, la Ermita de Nuestra Señora de la Soledad de Orea (Guadalajara). Fuente: Vestal Etnografía

E: Por último, ¿has vuelto a bajar a aquellas tierras de Jaén?

FJCP: Si, he bajado alguna vez, pero a ver los amigos, cada vez pensando menos en trabajar.

Esta entrevista pertenece a la Agenda de Desarrollo Urbano y Rural (ADUR) MOLINA DE ARAGÓN-ALTO TAJO coordinado por Mota&Vignolo Arquitectos, promovido por el GDR Molina de Aragón Alto Tajo y creado por la Viceconsejería de Planificación Estratégica de la JCCM

Deja una respuesta