«En esta villa no hay ríos ni fuentes,
y algunos años hay mucha falta de agua en el tiempo de los estíos,
y que se proveen y abastecen de agua de pozos».
Relaciones Topográficas de Felipe II (1565)
En La Mancha, en el triángulo místico que forma el Castillo de Belmonte, El Toboso y la Laguna de Manjavacas hay halos de intrigas cortesanas, de sueños quijotescos y de bandadas de flamencos al atardecer. En el centro, se encuentra Mota del Cuervo, donde se fragua la historia, la literatura y la naturaleza. Y hay algo que atrapa.
¿Será su horizonte que con el cielo parecen las comisuras de dos labios? ¿Será su viento que se cuela entre las aspas de los molinos y peina la llanura? ¿Será su tierra de antiguos encinares y hoy de surcos y caminos entre retorcidas viñas? ¿Serán sus gentes de vendimia y siega; de pastos y ganados; de casas de campo como blancas pecas; de paso inmemorial entre el centro peninsular y la levantina Cartagena? ¿O será la extraña impresión de no encontrar rastro del agua y, de repente, al abrir los ojos, ver deslumbrantes y largas lagunas rebosantes de vida?
Porque Mota, al igual que gran parte de la llamada Mancha Húmeda, guarda el agua como un tesoro en pequeños frascos de esencia. Son temporales lagunas, como la laguna de Manjavacas, que, como una lágrima azul y deslumbrante, forma oasis de diversidad y hervideros de vida y que tras las lluvias recuerdan a la sábana africana. Son bálsamos de Fierabrás (1) para la “complexión recia y seca de carnes” de esta llanura.
Pero más allá de esta perla que refresca e ilumina la piel de este llano y enjuto rostro, no hay más rastro del rumor del agua. Sólo secos cauces que cruzan la ocre tierra como el Nacimiento de Castilla o el Arroyo de la Cañada del Tovar. Sólo la Acequia Madre, que antes se alimentaba del Arroyo Corcoles, lleva agua hasta la Laguna de Manjavacas. Pero ahora de las aguas pluviales y fecales del pueblo procedentes de la depuradora. Porque aquí el agua se esconde bajo tierra y solo asoma por la boca de los pozos (2), los cuales, salvaguardan la historia de la Mota, y, de la misma Mancha.
Pero como si de una ilusión quijotesca se tratara, resulta que, a pesar de que, propiamente dicho, ningún río o arroyo atraviese el término, el término de Mota del Cuervo está delimitado por dos ríos. Los ríos Saona y Záncara son dos líneas naturales que dibujan su forma y estructuran la fisonomía de sus terrenos. Porque no es tan cierta la aridez que los ojos parecen querer ver. Y, a falta de un río, aparecen dos.
El río Saona (3) baja del norte y hace separación con el término de Las Mesas. Sus aguas, procedentes de la Sierra de Altomira, manan en el popular paraje de los Baños de Saona a cuyas aguas se le atribuían poderes medicinales. Por ello, contaban con varias piscinas donde se bañaban, en los meses de verano, las gentes de los pueblos aledaños e, incluso contaba con una piscina para las caballerías.
En la esquina sureste del término se encuentra, o casi se choca, el Saona con el río Záncara, al que entrega sus aguas. Sucede esto en el paraje llamado el Pantano de los Muleteros, lugar que antaño era un humedal inundable donde predominaba la masiega (Cladium mariscus); se arremolinaban cabañas de caballerías para tomar sal y agua; y hasta donde un día se llegó a plantear la quimera de construir un embalse.
En las últimas décadas, la sobreexplotación de los acuíferos y la consecuente caída del nivel freático, el encauzamiento del río y la escasez de lluvias ha provocado un cambio radical de estos parajes. El Pantano de los Muleteros es una sombra del pasado que ha quedado sustituido por campos de cultivo y manchas de carrizales, mientras que los Baños de Saona cerraron sus puertas a finales de los años 70, y hoy, sólo nos quedan sus muros en ruinas.
Pero el agua como la historia sigue su curso. El Záncara tras recoger las aguas del Saona y de otros humildes arroyos, abre la llanura manchega y hace límite entre el término de Mota y de Socuéllamos. A sus espaldas lleva su nombre árabe y más de un centenar de kilómetros recorriendo viejas tierras nobles como el Castillo de Villarejo de Fuentes o el Castillo de Haro.
Es curioso que su nacimiento sea en los Altos de Cabrejas, en las puertas de la ciudad de Cuenca, a escasos escasos kilómetros de su hermano el Cigüela. Ambos tomarán rumbos distintos para volver a encontrarse en Alcázar de San Juan y amamantar a su mitológico hijo: el río Guadiana.
El Záncara fue, en otros tiempos, un importante río donde se instalaron molinos harineros y batanes. En el siglo XVI, en las Relaciones Topográficas de Felipe II se describe cómo las gentes de Mota del Cuervo “en tiempo de invierno se van a moler a Jigüela y Záncara, ríos de invierno, cuatro leguas de esta villa”. En verano tenían que llegar hasta el Júcar o el Guadiana. También, en 1752, contaba el pueblo con tres bataneros, lo que muestra el trabajo para apelmazar las telas y paños en los batanes a la vera del río. Quedan constancia de varios molinos harineros y del paraje llamado el batán. También en el río Saona se encontraba el molino Arreburra. Porque aunque hoy sea Mota del Cuervo y La Mancha tierra de molinos de viento, también lo fue de molinos de agua.
El Záncara, si un día, dador de fuerza y energía para mover los rodeznos de los molinos harineros y batanes hoy está sumido bajo la intensa explotación de la masa de agua “acuífero 23”. Su caudal es tan escaso que incluso una primavera, tan copiosa de lluvias como la de 2025, no ha conseguido un caudal alto y regular. Lo mismo ocurre con su afluente Saona. Una capa de vegetación, espesa e inmóvil, cubre el lecho del viejo río.
Pero de repente, en mitad de la estepa agrícola… ¡Qué imagen ver volar las pagazas piconegras sobre los campos de cereales! ¡Los flamencos junto a los alcaravanes! ¡El nadar a los ánades junto al correr de las liebres! ¿Y escuchar los roncos cantos de los carriceros entre los chisporroteos de las alondras? Impone y asombra la laguna brillante y salina de Manjavacas. Y entre la laguna y los cultivos, un cordón hace a un de mayor interés especial este lugar: los albardinales (Lygeum spartum). Esta especie, que recuerda al esparto, se utilizaba para realizar serijos y cestas, y además le acompaña la acelguilla salada (Limonium sp.) de gran importancia ecológica para la fauna de estos ecosistemas. Su conservación es imprescindible, y a ello, se destaca el trabajo providencial de la Fundación Global Nature en las últimas décadas, como nos cuenta Ernesto Aguirre.
Son estampas únicas, dignas de admirar, que recuerdan a una sábana africana y a las que Cervantes no supo quedarse indiferente. Junto a la Laguna de Manjavacas se encuentra la Ermita de Nuestra Señora de Manjavacas que representa, en la tierra, el agua divina que cae del cielo. También hay otras lagunas, hoy casi siempre desprovistas de agua, como la Laguna de Navaluenga, de Melgarejo, de la Dehesilla y la de Sánchez Gómez. Todo este mosaico de las lagunas forman el límite oriental del mosaico de lagunas de la Mancha Húmeda y un lugar irrepetible.
Y, de repente, el agua, sin querer ser protagonista, se ha adueñado de la historia de Mota. A la maravilla natural y ecológica de la Laguna de Manjavacas se agarra un modo de vida únicos y tradicionales que nacen del agua profunda de los pozos, de la lámina mansa de los abrevaderos, de la enhiesta masiega que brota de los humedales y de los albardinales que bordean las lagunas. Recursos trabajados por aguadores, molineros, bataneros, labradores, cantareras y pastores.
De todos ellos dos oficios ligados al agua son los que han dado su singularidad: la cantarería y el lavado de la lana. Mientras que el primero rememora el origen fundacional del viejo pueblo y el barrio con mayor solera hasta el siglo XX, el segundo habla del alma castellana, del pastoreo y los ganados. El agua necesaria para dar al barro el cuerpo necesario para ser esculpido y cocido en forma de cántaros, búcaros o tinajas; agua necesaria para lavar y desengrasar la lana para ser hilada y tejida.
Y se hizo de la pobreza una virtud, y de dicha virtud, una amenaza. Si fueron el Záncara y el Saona ríos de invierno debido a su caudal intermitente, hoy viajan casi siempre secos. Si sus riberas eran vestidas por choperas y olmedas, hoy las acompañan una hilera de finos chopos canadienses. Si sus aguas fueron capaces de mover molinos y batanes, hoy su caudal inalcanzable lo hace una idea inimaginable. ¡Qué decir de disfrutar de un baño en los Baños del Saona!
A ello hay que añadir que desde octubre de 2024, Mota del Cuervo se ha incorporado al sistema de abastecimiento de la Tubería Manchega, junto a otros ocho municipios (4) para recibir agua de la cabecera del Tajo. El agua, siempre escasa en la superficie pero siempre abundante en el subsuelo, hoy se encuentra en un punto crítico. Un tesoro escaso, hoy casi extinto. Un tema urgente para nuestra generación y las venideras.
Para disfrutar La Mancha hay que dejar que el viento nos lleve de sus molinos a sus lagunas, perlas que embellecen Mota del Cuervo y la Mancha y que hacen de esta, a priori, anodina y tediosa llanura, un lugar de desvelo y ensoñación. Esta tierra esteparia nos habla de intrigas cortesanas; de un rocín flaco y galgo corredor; de barro y de ovejas; de su terrible belleza.
Ver en ella estas lagunas llenas de agua sobrevoladas por libélulas a las que persiguen pagazas; coloreadas por bandadas de flamencos, avocetas y cigüeñuelas; armonizadas con carriceros y alondras es como un espejismo, como un engaño de la realidad. Una sensación quijotesca que, quizás, sólo un Sancho nos pudiera aclarar.
(1) El bálsamo de Fierabrás es presentado por Miguel de Cervantes, en boca de don Quijote, como una especie de panacea para cualquier problema de salud, y constituye el único preparado medicinal que surge de la fantasía del autor en toda su obra. Este remedio estaría compuesto, según se relata en ‘El Quijote’, por aceite, vino, sal y romero.
(2) Se han llegado a documentar 37 pozos en el término de Mota del Cuervo. Algunos de los más importantes han sido los de aguaduz o agua potable como el Pozo Seco, la Pozanca o el Pozo de la Fuentecilla. Otros importantes pero de aguas salobres son el Pozo de la Aldea, el Pozo del Aldú (del Haldudo), el Pozo del Pozuelo o el Pozo Nuevo de las Cantarerías.
(3) Saona parece significar “sitio de pastos” y rememora el abundante pasado ganadero de Mota y de La Mancha y curiosamente, comparte su nombre con el principal afluente del colosal río Ródano, el cual cruza Lyon y vertebra gran parte del sur de Francia. Extraña analogía con este de caudal escaso e irregular.
(4) Los pueblos que lo componen son Belmonte, El Pedernoso, El Provencio, Las Mesas, Las Pedroñeras, Los Hinojosos, San Clemente, Villamayor de Santiago.
BIBLIOGRAFÍA
- Ayuntamiento de Mota del Cuervo. Fotografías del ayer. Obtenidas de https://motadelcuervoturismo.es/index.php/es/historia/fotografias-del-ayer
- González Mujeriego, J. M. (2018). Pozos y vías de agua en Mota del Cuervo. Obtenido de https://motadelcuervoellugardelamancha.com/2018/11/15/pozos-y-vias-de-agua-en-mota-del-cuervo/
- Relaciones topográficas de Felipe II. Relaciones histórico-geográfico-estadísticas de los pueblos de España hechas por iniciativa de Felipe II: Reino de Toledo., Universidad de Castilla la Mancha. http://biblioteca2.uclm.es/biblioteca/ceclm/Libros/Reltoledo/rel9.pdf
- Catastro de Ensenada. https://pares.mcu.es/Catastro/
- Cervantes, M. (2004). Don Quijote de la Mancha. Real Academia Española. (Obra original publicada en 1605)
- Cuestionario de Tomás López. Biblioteca Digital Hispánica / Biblioteca Nacional. https://bdh-rd.bne.es/viewer.vm?id=0000013269&page=1
- Demarcación Hidrográfica del Guadiana MASA DE AGUA SUBTERRÁNEA 041.006 Mancha Occidental II. https://info.igme.es/SidPDF/139000/862/139862_0000007.pdf
- Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus posesiones de Ultramar. Pascual Madoz. Tomo X. Madrid. 1847.
- El bálsamo de Fierabrás. https://raed.academy/el-balsamo-de-fierabras/
- Heras Alaminos, M. (2011). Caracterización del estado actual del río Saona (provincia de Cuenca) y propuesta de actuaciones para su restauración ambiental.
- https://infosocuellamos.com/el-rio-zancara-ya-lleva-agua-a-la-altura-del-puente-del-molino-de-caicedo-pantano-de-los-muleteros/
- Vestal Etnografía, SL (2025). La Cantarería en Mota del Cuervo, con Evelio López Cruz. Obtenido de https://www.youtube.com/watch?v=1OgTFyLlJv0
- Vestal Etnografía, SL (2025). El Complejo Lagunar de MANJAVACAS, con Ernesto Aguirre Ruiz. Obtenido de https://www.youtube.com/watch?v=1y66BaaMIZM

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