Es probable que el ciudadano medio, aún siendo amante de la naturaleza y realizando periódicamente caminatas por el monte, no haya reparado en aquellas construcciones que se reparten aquí y allá, muchas de ellas prácticamente desaparecidas. Y, si acaso les ha prestado atención, todavía es posible que no les haya dado ninguna importancia.
Se trata de los corrales de ganado, también conocidos como barracas, teñadas, tainas o chinforreras, entre otra infinidad de nombres. Estas humildes estructuras, en apariencia mal construidas, atesoran una gran sabiduría. Son la llave que nos muestra las características de la arquitectura vernácula de un lugar. Nos hablan sobre los materiales que existen en las inmediaciones y en las técnicas más comunes usadas por los vecinos para edificar.
Madera, yeso, cal, arcilla y piedra se mezclan en los corrales de Gestalgar, en la Serranía de Valencia.
Lo vernáculo, en todos sus aspectos, determina la mejor solución adaptativa de un pueblo a un entorno, usando los recursos que le rodean. Si la ingeniería vernácula puede verse representada en un increíble patrimonio hidráulico, el urbanismo vernácula de Gestalgar es el resultado de la comprensión de un territorio. Esto puede observarse en la configuración del casco antiguo del pueblo, en plena ladera del Alto del Gaspar, pero alejada de la zona inundable abajo de la acequia. Las fachadas, así, quedan todas orientadas al sur y protegidas de los vientos del norte, lo que mejora las condiciones climáticas de las viviendas. Unido a ello, el urbanismo resultante respeta los procesos naturales del agua evitando la edificación en barrancos.
Los corrales de Gestalgar
Un corral representa, sin duda, la arquitectura popular de un lugar. Acercándonos a los de Gestalgar, es habitual que se encuentren en una ladera, protegiéndose así de los fuertes vientos; y que tiendan a orientarse al sur en busca del calor que puedan aprovechar el pastor y sus animales.
Respecto a la configuración, todos ellos tienen planta rectangular, con dos espacios bien diferenciados: uno descubierto (patio o corral) y otro cubierto (cobertizo).
En lo referente a los materiales y técnicas de construcción, hay divergencia entre ellos, pero es habitual que la estructura básica se trate de mampostería de piedra con diferentes conglomerados, principalmente arcilla o yeso. No obstante, también es habitual encontrar tapiales. Respecto a la techumbre, originalmente está configurada con vigas de madera y teja árabe, aunque en la mayoría en buen estado se aprecian soluciones más modernas realizadas en las últimas décadas.
En total, 29 corrales han sido identificados en el Catálogo de Bienes y Espacios Protegidos. Sus nombres referencian partidas, parajes o los nombres o apodos de algunos de sus dueños. Son el Corral de Murté I, Corral de Murté II, Corral de la Lobera, Corral del Collado de la Reana, Corral del Pito I, Corral del Pito II, Corral de Gazpacho, Corral del Huevo, Corral de Crispín, Corral de Valero, Corral de Faco, Corral de Gabaldón, Corral de la Fuente Roque, Corral de Pavía, Corral de Cañamero, Corral de Albacora, Corral del Carnicero, Corral de los Linos, Corral del Salto, Corral del Portugués I, Corral del Portugués II, Casa de los Vidales, Corrales de las Clochas, Corral del Barranco de Santa María, Corral de los Yesares, Corral del Tío Felipe “el Curandero”, Corral de El Higueral, Corral de Martín, Corral de la Rocha del Canjarán, Corraliza de la Rocha del Canjarán.
Otros ejemplos de arquitectura tradicional. Las viviendas rurales y el Casco Antiguo.
Otros muchos ejemplos afirman los materiales y técnicas de construcción tradicional de Gestalgar, donde las fábricas de tapial han tenido gran influencia, especialmente en épocas bajomedievales o tardomedievales.
Si observamos muchas de las viviendas del centro histórico del pueblo, dos técnicas destacan: las fachadas de tapial y las realizadas mediante mampostería, usando la piedra del entorno y el yeso cercano como aglomerante. Es destacable de la arquitectura popular de Gestalgar el observar fábricas de tapial en las plantas baja y entreplanta, y mampostería en plantas superiores, todo ello encalado, lo que deja constancia de la fusión de técnicas en busca del mejor resultado.
Similar estructura se observa en las diversas viviendas rurales que se reparten por el municipio, como la Casa de la Andenia, las Casicas de Turís, la Casa del Cura o la Casa Suay, que cumplian una doble función: vivienda rural en verano durante las épocas de cosecha de la algarroba, la uva o el cereal; y resguardo del ganado trashumante en invierno, que compensaba su estancia brindando de la sirle para que el propietario pudiera luego abonar.
La arcilla, base del tapial y la teja
La arcilla está presente en casi todo nuestro país, habiendo sido usada habitualmente para construir. Muchas son las soluciones, aunque podría hacerse una rápida división: aquellas en las que es necesario un horno para conseguir el material; y otras en las que el sol es el encargado de secar la tierra húmeda.
En este segundo grupo encontramos adobes y tapiales. El tapial, como se ha mencionado, es habitual encontrarlo en muchas edificaciones y muros de Gestalgar, principalmente en las plantas bajas. Ayudándose de un encofrado de madera, esta técnica consiste en compactar esta tierra con textura arcillosa, dejándola secar hasta formar la fachada. En ocasiones, se mezclaba con cal o pequeñas piedras para aportarle mayor resistencia.
Pero también encontramos ejemplos en Gestalgar del primer grupo. En particular, en el Horno moruno de tejas de la Fuente Murté. En este horno abandonado se pueden encontrar aún restos de tejas y ladrillos, que fueron utilizados para impermeabilizar los tejados o crear muros en épocas más recientes. El nombre del horno se debe a su cercanía a la Fuente Muerté, de donde, con toda probabilidad, captaba el agua necesaria para la producción industrial.
La piedra, base de fachadas y ribazos
La piedra ha sido parte fundamental de la arquitectura vernácula de Gestalgar, tanto para la mampostería como para la construcción de muros de piedra seca. En particular, ha sido la piedra tosca (conocida como travertino por los antiguos romanos) la utilizada para la mayoría de estas construcciones.
Para extraerla, los picapedreros conocían diversos parajes donde abundaba, destacando, sin duda, la Cantera del Barranco de Gabaldón, donde se obtuvo la mayoría que puede verse en fachadas y muros aún a día de hoy. Esta cantera, de donde se extrajo casi toda la piedra para la construcción del azud y presa de la Central Hidroeléctrica de La Papelera, muestra diferentes frentes de explotación. Además, como recoge Virtudes Albertos en su trabajo documental, el Tío Celestino, de la familia de picapedreros más importante del pueblo, recogía la piedra en este lugar.
Para conocer el proceso de extracción, lo mejor es acudir a la explicación que Joaquín Martínez le da a Virtudes en uno de sus vídeos. Él, sobrino y nieto de picapedreros, conocía a la perfección la técnica. Sirviéndose de pico, maza y prepal (objeto con el que hacían palanca) arrancaban la piedra, para conducirla hasta un depósito cercano, desde donde la dejaban caer sobre un serrucho de metal para cuartearla, ayudándose de un chorro de agua que la ablandara y refrigerara el serrucho. Tras ello, se le “daba vista” con la bufarda (1). Finalmente, valiéndose del escarpe, dibujaban las letras o símbolos para marcar las piedras. Estas inscripciones se pueden ver en muchas casas del pueblo, donde se pueden leer las iniciales del propietario o la fecha en la que se construyó.
Así, mientras que los picapedreros estaban más enfocados a la construcción y elaboración de fachadas, eran los ribaceros quienes construían los muros. Estos muros, ribazos u hormas eran cruciales para dividir los campos y contener los terraplenes, más aún en un territorio con abundantes barrancos. Se usaban para encauzar dichos barrancos y salvar los desniveles, salvaguardando así caminos, viviendas o parcelas de cultivo.
Todos estos muros se realizaban con la técnica de la piedra seca, que requería de grandes conocimientos y experiencia, dada la importante función que tenían estos ribazos. Así, los buenos muros tienen dos caras, la vista y la oculta. Además, tienen que hacerse con el tarús (inclinación) adecuado para evitar que se caiga y se desplome el terraplén.
El yeso, el necesario pegamento
Por último, el yeso o aljez, protagonista de los primeros poblamientos en estas tierras, pues la primigenia villa iberorromana, conocida como Los Yesares, se encuentra en el espacio histórico de extracción y producción de este material. Otro más modesto, conocido como Barranco Escoba, complementó la producción.
Los Yesares, más cercano al pueblo, es la referencia en la obtención del yeso, estimándose una explotación desde los primeros asentamientos, pues se observan varios frentes de explotación. De hecho, debieron ser explotados desde al menos tiempos de Jaume I, pues en 1239 decretó plena libertad de explotar canteras relacionadas con materiales cuyo destino fuera la construcción de edificios. Barranco Escoba, sin embargo, comenzó a explotarse a partir del permiso solicitado por José Belenguer Suay en 1959.
La producción de yeso de manera tradicional en Gestalgar se realizó hasta bien entrados los años 70 del siglo pasado, caracterizándose por un yeso rojizo, fruto de las arcillas abigarradas que contenía. Esto le confería unas propiedades heterogéneas al material que lo hacía mucho más idóneo para las labores constructivas que se buscaban con él, pues mostraba diferentes porosidades y tiempos de fraguado, facilitando el aislamiento y el proceso de construcción.
Varias son las técnicas observadas en las edificaciones tradicionales de Gestalgar: la mampostería maestrada, es decir, los pilares de yeso; los muros y tabiques de mampostería de yeso; los refuerzos de yeso en tapiales de tierra y cal; los entramados de cañizo y yeso para tabiques y el cielo raso, como en la bóveda de los barrancos suburbanos; o los revestimientos de yeso en los fachadas, habitualmente aplicados con los dedos, como atestiguan las marcas de muchos de los muros del pueblo.
Centrándonos en la cantera de Los Yesares, se trata de una cantera a cielo abierto con huellas de la extracción manual donde se observan al menos cinco conjuntos de hornos de elaboración del yeso de forma artesanal o semiindustrial.
Aún con nombres cambiantes, los cinco conjuntos de hornos son el Horno de Basinto, cercano a la cantera y con una era contigua para la molienda; los Hornos de José Belenguer Suay 1, dos hornos semienterrados construidos en los años 60; los Hornos de José Belenguer Suay 2, tres hornos construidos poco después que los primeros de su dueño; la Fábrica de Felipe Cervera Tárrega, que consistía en tres hornos, un depósito y un molino de sangre contiguo para la molienda; y la Fábrica de Asensio Ortíz y Leopoldo Herranz, con dos grandes hornos.
La Fábrica de Felipe Cervera Tárrega, también conocida como el Molino del Tío Felipe, se sitúa junto al corral del mismo nombre, y aparece ya en el plano del Instituto Geográfico y Estadístico de 1907, por lo que es posible que se remonte al menos al siglo XIX.
En definitiva, Gestalgar ha sido un referente histórico dentro de la comarca en la explotación de este recurso, atesorando todos los conocimientos necesarios para su obtención hasta hace apenas unas décadas.
Recuperando la filosofía de los antiguos
Mencionaba Virtudes Albertos, en su vídeo sobre la piedra, la filosofía de los antiguos. Al preguntarle sobre este concepto, lo definió como la filosofía del aprovechamiento. Del conocimiento y respeto a un entorno, añadiría yo.
Porque los corrales como los de Gestalgar quizás son simples, sí. Pero ninguno de nosotros sabría cómo empezarlos hoy en día. Los antiguos, sin embargo, sí.
(1) La bujarda (conocida localmente como bufarda) es una herramienta empleada en cantería para labrar la piedra. Se utiliza para acabados en superficies que se desean rugosas.
Referencias
- Albertos Pérez, V. (2016).Gestalgar: El pastoreo, corrales y trashumancia. https://www.youtube.com/watch?v=kwNX5vV0VzI
- Albertos Pérez, V. (2023). Gestalgar: La piedra, trabajando la piedra. Ribaceros y picapedreros. Travertino. https://www.youtube.com/watch?v=Ze-3cNHko5o&t=376s
- Algarra Pardo, V. M., Navarro Pérez, M., Álvarez Ortiz, M. (2015). La casa de la Andenia. De alquería a masía en el territorio agrícola de Gestalgar (La Serranía-Valencia). General de Ediciones de Arquitectura.
- Algarra Pardo, V. M., Navarro Pérez, M. (2021). Catálogo de bienes y espacios protegidos de Gestalgar. Gestalgar.
- La Spina, V., Grau Giménez, C. J. (2017). La evolución de la producción del yeso tradicional hasta los años 70 del siglo XX en Gestalgar, Valencia (España).
- Madoz, P. (1845-1850). Diccionario Geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar.
- Pastor i Madalena, M. (2005). El cartulari de Xestalgar: memòria escrita d’un senyoriu Valencià. Diplomataris (Fundación Noguera), 29.
- Pastor i Madalena, M. (2008). La carta Puebla Medieval de Gestalgar: estudio y transcripción.
- Vestal Etnografía S.L. (2024). Los usos del agua en Gestalgar, con Fina Herráez Sánchez. Vestal Etnografía S.L. https://www.youtube.com/watch?v=0qFgLxUzV0Y&list=PLGln1xZjbxFjPI7GEINjNLEJGFx1-yVOV&index=5
- Vestal Etnografía S.L. (2024). Oficios del monte y del río, con Joaquín Martínez Sánchez. Vestal Etnografía S.L. https://www.youtube.com/watch?v=pShU-buC_zE&list=PLGln1xZjbxFjPI7GEINjNLEJGFx1-yVOV&index=4
- Vestal Etnografía S.L. (2024). La historia y el patrimonio hidráulico de Gestalgar, con Víctor Manuel Algarra Pardo. Vestal Etnografía S.L. https://www.youtube.com/watch?v=3ZsCtrF3MOg&list=PLGln1xZjbxFjPI7GEINjNLEJGFx1-yVOV&index=3
- Vestal Etnografía S.L. (2025). Al rescate de la memoria de Gestalgar, con Virtudes Albertos Pérez. Vestal Etnografía S.L. https://www.youtube.com/watch?v=ZcwnAVgTcdA&list=PLGln1xZjbxFjPI7GEINjNLEJGFx1-yVOV&index=2
- Vestal Etnografía S.L. (2025). Las maderadas por el Turia a su paso por Gestalgar, con Manuel Félix Cruz Pedraza. Vestal Etnografía S.L. https://www.youtube.com/watch?v=aTKAhsD6RMk&list=PLGln1xZjbxFjPI7GEINjNLEJGFx1-yVOV&index=1

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Vestal busca recuperar aquellos saberes ancestrales en riesgo de desaparición, así como poner este patrimonio etnográfico al servicio de la población de una manera atractiva, sirviendo de cimiento para el turismo cultural y la repoblación rural.