Intervención arqueológica y contexto cronológico.
Durante los meses de julio a diciembre de 2025 se llevó a cabo una intervención arqueológica en el interior del entramado urbano de la ciudad hispanorromana de Segobriga, en el marco del Programa Talleres + “Ciudad romana de Segobriga IV” promovido y financiado por la Diputación Provincial de Cuenca.
El área afectada por la intervención corresponde a una zona colindante con las denominadas Termas Monumentales, en la parte central de la plataforma que se extiende al oeste de la plaza forense y en el lado sur de la calle que delimita este edificio termal por su flanco meridional.
La excavación arqueológica exhumó parte de las estructuras de cuatro estancias distintas correspondientes a dos edificios diferentes pero ubicados de modo contiguo el uno al otro. Estas estructuras, que parecen denotar un marcado carácter doméstico, conservan, además de un alzado que en algunas ocasiones superan los 120 centímetros de altura, restos de revestimientos parietales y pavimentales in situ en un óptimo estado de conservación (Figura 1).
A tenor de los restos de cultura material recuperados en el transcurso de la excavación, estos edificios debieron de estar en uso desde la primera mitad del siglo I d.C. hasta aproximadamente la segunda mitad del siglo III o inicios del IV, momento en el que se detectan indicios de un incendio que debió afectar a toda el área y que produjo la ruina y el derrumbe parcial de las estructuras edificadas[1].
Tras este suceso, el interior de algunos de estos ambientes fue utilizado como vertedero durante un periodo de tiempo prolongado y continuo que conformó un estrato que llega a alcanzar el metro de altura en algunas zonas.
La pieza que aquí se presenta fue recuperada en el interior de una de estas estancias y se ubicaba en el fondo de ese paquete de vertidos, prácticamente en contacto con el pavimento original (Figura 2). Esta circunstancia indica que se depositó en ese punto en el momento en que debieron producirse los primeros aportes, junto con otros desechos domésticos y basuras.
Descripción de la pieza.
El colgante (Inv. AA/2025/12/1052) se conserva en un buen estado y tan sólo presenta una pérdida de material en la mitad derecha, al parecer provocada por la recepción de un golpe desde la parte posterior, realizado con un instrumento afilado y de sección cuadrangular, que perforó por completo la pieza. No obstante, la presencia de esta rotura, es posible restituir con precisión la forma original que debió tener este objeto en su estado original.
El objeto, con un peso total de 14 gramos, está elaborado a partir de una lámina de bronce de 2 milímetros de grosor, de 6,5 centímetros de longitud[1] y de 4,9 centímetros de anchura, en la que, probablemente utilizando una plantilla prediseñada, se ha recortado el perfil de la pieza. Está conformado por dos peltas[2] o medias lunas, de diferentes tamaños y dimensiones, dispuestas una a continuación de la otra en sentido vertical, y donde la pelta de mayor tamaño se superpone a la pelta de menor tamaño. La lámina presenta un perfil recto tanto en sentido longitudinal como transversal. En el punto central de la parte superior se reservó un vástago alargado, fino y liso con el extremo distal redondeado, que fue posteriormente curvado hacia atrás para formar una anilla o aro por el que pasar un cordón u otro elemento similar del que quedaría suspendida (Figura 3).
En ambas peltas, los extremos laterales se prolongan replegándose sobre sí mismos hacia el interior en forma de roleos o volutas circulares. El ápice central de la pelta mayor también desarrolla roleos o volutas a ambos lados del eje central que van a contactar con los descritos para los extremos laterales. En la pelta de menores dimensiones, el desarrollo del ápice central adopta un recorrido rectilíneo hasta unirse a la pelta mayor en el punto medio de su borde inferior. Esta disposición de los vértices permite que se creen unos huecos calados dispuestos lateralmente que, en el caso de la pelta mayor, adoptan a su vez forma de peltas, mientras que en la pelta menor, tienden a formar unas figuras reniformes.
El contorno externo de ambas peltas también es diferente, ya que mientras en la superior se muestra liso y regular, en la inferior el borde tiene una forma ondulada o festoneada.
En la parte central interna de la pelta inferior, entre los dos huecos calados en forma de riñón, se conserva un remache original in situ que atraviesa la totalidad de la pieza. Este remache, también de bronce, presenta una cabeza de forma hemisférica de 5 milímetros de diámetro y un pasador ligeramente troncocónico de 0,5 milímetros de longitud.
Mientras que la superficie posterior del colgante carece por completo de decoración y presenta un aspecto completamente liso (solo interrumpido por el cuerpo del pasador del remache de la pelta inferior), en la parte frontal se concentra la totalidad del aparato decorativo (Figuras 4 y 5).
La decoración de la parte frontal se concentra sobre todo en la pelta de mayores dimensiones y se compone de un borde ligeramente realzado respecto al fondo que recorre el contorno. Este reborde tiene 3 milímetros de anchura. En el umbo de la pieza se ubican dos círculos concéntricos incisos, el mayor de 2,8 centímetros de diámetro, y el menor de 2,5 centímetros de diámetro. Entre los dos círculos se ubica una banda circular con una leve molduración cóncavo-convexa. En el interior del círculo central, la superficie se observa lisa y despejada. En el ápice central de la pelta mayor un leve rebaje marca el inicio del vástago curvado.
La presencia de un remache in situ en la pelta inferior parece indicar que este colgante pudiera haber completado su ornamentación con otros elementos como cintas de tela o cuero a modo de flecos que no se han conservado.
¿Objeto de adorno personal o parte del equipamiento militar?
Los adornos personales como complementos a la vestimenta eran muy frecuentes en el mundo romano, tal y como se puede comprobar en los numerosos retratos en diferentes soportes que se han llegado hasta nuestros días. En muchas ocasiones, además de la función propiamente estética, estos objetos adquirían por su simbolismo o, simplemente, por su forma, un sentido apotropaico, pasando a ser considerados amuletos o talismanes que ejercían una acción profiláctica hacia el portador (Sáenz 2017, 48-53). Esta circunstancia es especialmente habitual en los colgantes, portados por ambos géneros ya a partir de edades relativamente tempranas, como las conocidas lunulae y las bullae (Alvar 2010, 237-241).
La forma de pelta posee en la idiosincrasia romana un carácter protector para evitar el aojo o ahuyentar la mala suerte o la envidia, y el hecho de que la pieza aquí tratada posea un apéndice curvado en forma de anilla para poder ser portada en suspensión, apunta la posibilidad de que pudiera tratarse de un colgante. Algunos colgantes peltados de época romana han sido descritos en diversos lugares de la Península Ibérica (Abascal y Sanz 1993, 103 y Fig. 243; Galeano y Gil 1994, 64 y Figs. 29 y 30) y también en la provincia de Cuenca (Cebrián et alii 2023, 164 y Fig. 767)
Por otro lado, la presencia de un remache en la parte central de la pelta inferior parece indicar que la pieza también iba fijada por la parte inferior. Este tipo de ajustes y anclajes es frecuente en los pinjantes que adornaban los arneses y atalajes de la caballería romana (Bishop y Coulston 1993). También la forma peltada está presente con frecuencia en este tipo de ornamentos (Ciugudean 2017, Lámina 5, Fig. 5; Lámina 6, Fig. 4; Lámina 7, Fig. 4 y Lámina 8, Fig. 5) y elementos de esta categoría con una morfología y diseño muy parecidos a los descritos para la pieza segobriguense han sido situados cronológicamente a lo largo del siglo I d.C. (Bishop 1988, 96 y Fig. 44).
[1] Esta cronología, ciertamente preliminar en el estado actual de la investigación, coincide con el periodo de construcción, uso y posterior abandono, tanto del edificio perteneciente a las Termas Monumentales como a la edificación con cabecera en exedra semicircular que se levanta en su flanco oriental (Abascal 2019, 379-380).
[1] Con el vástago superior extendido, la longitud total de la pieza sería de 7,5 centímetros.
[1] En su forma típica, una pelta se asemeja a una media luna creciente en la que el lado cóncavo presenta dos dentículos semicirculares dispuestos de forma simétrica respecto al eje central. De esta manera, en la forma resultante se distinguen tres vértices: los vértices laterales, también llamados “asas” o “extremos” y el vértice central, que también recibe el nombre de “ápice”.
Listado bibliográfico.
ABASCAL, J. M. (2019): “Las termas monumentales de Segobriga”, en E. GAMO, J. FERNÁNDEZ ORTEA y D. ÁLVAREZ JIMÉNEZ (Eds.) En ningún lugar…Caraca y la romanización de la Hispania interior. Diputación Provincial de Guadalajara, pp. 379-389.
ABASCAL, J. M. y SANZ GAMO, R. (1993): Bronces antiguos del Museo de Albacete. Instituto de Estudios Albacetenses. Diputación provincial de Albacete.
ALVAR, A. (2010) [inédito]: El mal de ojo en el occidente romano: materiales de Italia, norte de África, Península Ibérica y Galia. Tesis Doctoral. Universidad Complutense. Madrid.
ATIENZA, J. (2026) [inédito]: Informe de intervención arqueológica en el yacimiento hispanorromano de Segobriga (Saelices, Cuenca) en el marco del programa Talleres + “Ciudad romana de Segobriga IV”. Documento depositado en la Viceconsejería de Educación, Cultura y Deporte de Castilla-La Mancha.
BISHOP, M. C. (1988); “Cavalry equipment of tje Roman army in the First Century A. D.”, en J. C. COULSTON (Ed.) Military equipment and the identity of Roman soldiers. Proceedings of the Fourth Roman Military Equipment Conference. BAR International series, 394. Oxford, pp, 67-195.
BISHOP, M. C. y COULSTON, J. C. N. (1993): Roman military equipment from the punic wars to the fall of Rome. Oxbow. Londres.
CEBRIÁN, R,; HORTELANO, I. y RODRÍGUEZ RUZA, C. (2023): Metales antiguos del Museo de Cuenca procedentes del expolio y donaciones particulares. Ediciones de la Universidad de Castilla-La Mancha. Cuenca.
CIUGUDEAN, D. (2017): “Roman bronze military equipment and harness in the collection of Alba Iulia museum. Belt and baldric plates”, en Acta Musei Apulensis, 54, pp. 341-408.
GALEANO, G. y GIL FERNÁNDEZ, R. (1994): “Bronces romanos del sur de la provincia de Córdoba”, en Antiquitas, 5, pp. 60-68.
SÁENZ, C. (2017): “La joyería romana: mucho más que un amuleto”, en Diseño de moda. Teoría e historia de la indumentaria, 3, pp. 45-61.