¿Qué son los Partidos Judiciales? El ejemplo de la provincia de Cuenca y Belmonte

¿Qué son los Partidos Judiciales? El ejemplo de la provincia de Cuenca y Belmonte

Los partidos judiciales, tal como los conocemos hoy, son las entidades territoriales básicas del sistema estatal de la Administración de Justicia en que se fracciona una provincia. Pueden abarcar uno o más municipios próximos. En cada partido judicial debe haber, al menos, un juzgado de instrucción y uno de primera instancia, así como, desde 2005, otro de violencia de género.  En partidos judiciales de escasa población, suelen coincidir todos en un solo juez.

  Tras el régimen absolutista de Fernando VII, fallecido en setiembre de 1833, su viuda, María Cristina de Borbón, ejercía la jefatura del Estado como Regente en nombre de su hija de tres años, la futura reina Isabel. Presionada por los carlistas, ultra-absolutistas, que le habían declarado la guerra, se vio obligada a buscar el apoyo de los liberales moderados. Y los liberales exigían reformas. Se le fueron reconociendo al pueblo, de manera muy tenue, algunos derechos y libertades. Se planteó también la modernización de la Administración y una organización territorial de todo tipo más acorde con los tiempos nuevos. En este sentido se crearon primero las provincias y después los partidos judiciales. Y se otorgó, como merced de la Corona, un Estatuto Real que venía a ser un sucedáneo de constitución, en la que la soberanía seguía residiendo en el rey, no en el pueblo.

La Reina Gobernadora jura la Constitución de 1837 acompañada de su hija Isabel II, el 18 de junio de 1837. (Antiguo Convento del Espíritu Santo, Madrid). Fuente: https://www.congreso.es/es/cem/regmcris

Alcaldes ordinarios, alcaldes mayores y corregidores eran los cargos del Antiguo Régimen a los que vinieron a sustituir los jueces de los partidos judiciales. Belmonte fue aldea de Alarcón y, mientras tanto, no tuvo potestad jurisdiccional independiente. Ello suponía que la administración, incluida la de la justicia, se ejercía desde Alarcón que gozaba de fuero propio basado en el famoso fuero de Cuenca. Alarcón, a su vez, era una de las cabezas más destacadas del Marquesado de Villena.

    Esto cambia radicalmente cuando en 1367 Enrique II le concede a Belmonte el privilegio de villazgo, lo independiza de Alarcón y le traspasa el mismo fuero del que gozaba Castillo de Garcimuñoz. A partir de ahí, Belmonte se irá conformando como la cabeza jurisdiccional de toda la comarca, de tal manera que cuando se crean los partidos judiciales en el siglo XIX, Belmonte será elegido como cabeza de uno de ellos. Mientras que la villa pertenecía, en muchos periodos de su historia al marqués de Villena, era éste el que nombraba los cargos municipales y jurisdiccionales.  Como así se declara en el Catastro de Ensenada de 1752: “A la segunda (pregunta) dijeron que esta villa con su Jurisdicción alta y baja se halla enajenada del Real Patrimonio y pertenece a la Excma. Sra. Marquesa de Villena como señora de ella…” (1).  Durante las etapas históricas que dependió de la Corona era el rey quien los nombraba.

   El 30 de noviembre de 1833 se promulga, bajo la dirección del ministro de Fomento Javier de Burgos, el Real Decreto de “División territorial de la Península e islas adyacentes”. El decreto fue poco consensuado, de tal manera que arrastró fuertes polémicas. Aunque muy cuestionado, terminó por arraigar definitivamente con algunas modificaciones. La provincia de Cuenca resultó ser la segunda más extensa de España tras Badajoz, a pesar de haber perdido muchos pueblos que tradicionalmente se consideraban de la órbita conquense y que pasaron a Albacete y a Guadalajara. 

"Mapa de España y Portugal é islas adyacentes" de Mauricio Sala y Canal (1864). Fuente: IGN

  A la provincia conquense se le calcula una población de 334.582 almas, término utilizado por aquellos años para referirse a los habitantes. Es, según el Real Decreto, la undécima provincia más poblada de España. Esto responde más a su gran extensión que a la densidad de población, pues realmente Cuenca, en decadencia desde el siglo XVII, carece de ciudades importantes y de una economía sólida. Por delante de ella sólo figuran las provincias de Barcelona, Alicante, Coruña, Granada, Málaga, Lugo, Pontevedra, Oviedo, Sevilla y Valencia. Todas las demás, incluida Madrid, Albacete o Murcia, por decir sólo algunas provincias importantes y cercanas, quedan atrás. Comparar aquellos datos con los actuales dan una imagen muy expresiva de las increíbles trasformaciones demográficas (condicionadas por las económicas y políticas) de la España contemporánea y de lo mucho que esta provincia ha salido perjudicada. 

  Unos años después, con una Real Orden de 26 de junio de 1851, se segregan de la provincia de Cuenca los territorios de Utiel-Requena que, alegando motivos de proximidad y conveniencia, habían solicitado sumarse a la de Valencia. Hecho histórico, pues aquella comarca que, como conquense, pertenecía al reino de Castilla pasa a integrar tierras del antiguo reino de Aragón. El obispado conquense se agarra con uñas y dientes contra la segregación eclesiástica y hasta más de cien años después, concretamente el 1 de octubre de 1957, no se produce la secesión de Utiel-Requena de esta diócesis.

   Como autoridad provincial máxima se instituye la figura de Subdelegado de Fomento que se trasformará en la de gobernador civil en 1847 y, definitivamente, en la de subdelegado de Gobierno desde 1997, ya en pleno régimen democrático y autonómico.

Extracto de "Mapa de España y Portugal é islas adyacentes" de Mauricio Sala y Canal (1864). Fuente: IGN

   Unos meses después de la institución oficial de las provincias se crean los partidos judiciales a partir del Real Decreto de 21 de abril de 1834, tras la promulgación del Estatuto Real el 11 de abril.  Los partidos judiciales fueron creados fundamentalmente para ser el soporte como circunscripciones electorales del inminente plebiscito prescrito por el Estatuto. En este plebiscito se elegirían los miembros de la cámara baja, denominados Procuradores del Reino. La otra cámara se componía de Próceres del Reino representando a la nobleza, a la iglesia y a otras élites, unos designados por la Corona y otros por derecho propio. De cualquier modo, a las elecciones no se podía presentar cualquiera sino aquellos ciudadanos con una renta propia superior a 12.000 reales. En el Estatuto Real no se otorgaba la soberanía nacional al pueblo, sino que se la seguía reservando para sí el rey, compartiéndola en un segundo plano con las Cortes. El Estatuto es el primer texto legal donde se habla de Cortes Generales. 

 Nuestra provincia quedó constituida por los nueve partidos judiciales de Cuenca, Belmonte, Requena, Motilla, Tarancón, Cañete, Priego, Huete y San Clemente.

    Con la segregación de la zona de Utiel-Requena, el partido judicial de Requena perdía las poblaciones a este lado del Cabriel, pues este rio es el que marcaría a partir de ahora la divisoria provincial. Enguídanos, El Herrumblar, Minglanilla, La Pesquera, Puebla del Salvador, Villalpardo y Villarta se traspasaban al partido judicial de Motilla del Palancar.

  Recordemos que en las escuelas de hasta mediada la década de 1960 memorizábamos de corrido una lista falsa de los partidos judiciales de Cuenca:

“Cuenca, Belmonte, Motilla

Tarancón, Uclés, Cañete,

San Clemente, Minglanilla,

Priego, Almodóvar y Huete.”

 Resulta evidente que con las exigencias de la rima y del ajuste numérico de sílabas, cuelan de matute a Uclés, Minglanilla y Almodóvar que nunca fueron partido judicial.

Cuenca (Provincia). Mapas provinciales (1910). Ya no aparece el Partido Judicial de Requena. Fuente: IGN

El partido judicial de Belmonte, según la relación que establece el Real Decreto de 1834, abarcaba un total de 31 pueblos. Con 8.317 vecinos y 30.183 personas, es el segundo partido judicial más poblado de la provincia en vecinos tras Motilla y el tercero en habitantes tras Motilla y Cuenca. El partido judicial de Belmonte estaba integrado por las siguientes poblaciones: Alconchel (2), Almonacid del Marquesado, Belmonte, Carrascosa de Haro, Cervera, Congosto (3), El Hito, El Pedernoso, Fuente del Espino de Haro, Hinojoso del Marquesado (4), Hontanaya, La  Rada de Haro, Las Mesas, Las Pedroñeras, Monreal, Montalbanejo,  Montalbo, Mota del Cuervo, Osa de la Vega,  Puebla de Almenara, Santa María de los Llanos, Torre del Monje (5), Tresjuncos, Villaescusa de Haro, Villar de Cañas, Villar de la Encina, Villar del Saz de Abajo, Villar del Saz de Arriba (6), Villarejo de Fuentes, Villalgordo del Marquesado y Zafra.  

  El Decreto 3388/1965 de 11 de noviembre de 1965 modifica la demarcación judicial y reduce drásticamente el número de partidos judiciales. Entre otros factores tenidos en cuenta para ello, se hace una valoración de que las comunicaciones, tras más de un siglo, han mejorado extraordinariamente y que, paralelamente, se está produciendo un éxodo rural que dejaba despoblados a muchos de los partidos judiciales de la España agraria.  En lo que afecta a la provincia de Cuenca, su número queda reducido a la mitad, Cañete y Priego se adscriben al de Cuenca, Huete al de Tarancón y Belmonte al de San Clemente. Motilla del Palancar permanece como estaba.

Mapa del Partido Judicial de Belmonte (1885). Fuente: IGN

  Por tanto, el partido judicial de Belmonte perduró desde 1834 hasta 1965. Entre las muchas causas que aquí se instruyeron durante esta larga trayectoria destaca una. El famoso Crimen de Cuenca. Un caso sobreseído por falta de pruebas y reabierto tres años después con la llegada de un nuevo juez que se dejó condicionar excesivamente por el ambiente que lo rodeaba. Unas declaraciones de los inculpados obtenidas mediante torturas y un trabajo de la defensa que pretendía a toda costa evitar el garrote vil llevaron a dos inocentes a pagar un alto precio. Juzgado en la Audiencia Provincial de Cuenca, este caso reúne tantas circunstancias y matices que se convirtió en uno de los casos penales más famosas de la historia judicial de España. No sólo saltó a la prensa nacional y extranjera sino a la literatura, la sociología y al cine. En él se basaron muchos alegatos contra el régimen caciquil en plena vigencia durante aquellos años y contra el uso de los malos tratos como recurso para la obtención de información policial.

Panorámica de Belmonte (Cuenca). Fuente: Autor

(1) Jurisdicción alta y baja se refería a cuestiones o delitos de mayor o menor importancia.

(2) Por la Reforma de la Nomenclatura Municipal de 1916, Alconchel pasó a denominarse Alconchel de la Estrella para distinguirlo de otros Alconcheles del Estado. Aquella reforma afectaba a 1020 municipios. Los que tenían nombres como “junto a” pasaron a ser “de”. El nombre de Alconchel a secas se lo quedó una población mayor de Badajoz. Existe otro Alconchel en Zaragoza, Alconchel de Ariza.

(3) El Congosto es actualmente un despoblado de Villares del Saz. Pero era villa en aquel momento con 92 habitantes en 1847.

(4) Los actuales Hinojosos eran por entonces dos municipios independientes separados por una calle. El Hinojoso de la Orden y El Hinojoso del Marquesado.

(5) Es un despoblado de Villares del Saz. Fue una aldea de El Congosto, de tres casas con tres vecinos en 1849.

(6) Villares del Saz eran entonces dos municipios separados por la actual calle de La Raya. Se denominaban Villar del Saz de Don Guillén de Arriba y Villar del Saz de Don Guillén de Abajo.

BIBLIOGRAFÍA:

  • Real Decreto de 30 de noviembre de 1833 de División Territorial de la Península e Islas Adyacentes.
  • Real Decreto de 21 de abril de 1834 de Nueva División Territorial de la Península e Islas Adyacentes
  • B.O.E 283 26 de noviembre de 1965. Decreto 3388/1965, de 11 de noviembre, por el que se modifica la Demarcación Judicial.
  • Catastro de Ensenada. https://pares.mcu.es/Catastro

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