La experiencia de la residencia de artistas es algo nuevo para nosotros. Nunca habíamos seguido tan de cerca ninguna y personalmente nos ha parecido un lugar en el que pueden crearse muchos lazos no solo con las personas que participan directamente sino con las que participan indirectamente como puede ser la gente de lugar.
Primeramente, queremos poner en contexto un poco el proyecto y quienes son los y las protagonistas.
El actor principal es el Centru d’Investigación y Ecumuséu La Ponte que, a parte de ser un centro de investigación etnográfica, intenta de una forma colectiva y con metodologías participativas reinterpretar la historia y el patrimonio —tanto material como inmaterial— del lugar donde se enclava: los Valles del Trubia, en Asturias. Nació en 2011 y constituye un equipo multidisciplinar en el que combina el punto de vista académico y el comunitario con todos los agentes del territorio que están implicados. Más de 10 años de experiencia les avalan y siempre han tenido claro que todo esto hay que construirlo con la gente del territorio. La puesta en valor del patrimonio artístico asturiano constituye una de las líneas estratégicas del Ecomuseo.
Es por eso que han realizado este proyecto cuyo nombre —Tocando raíces—, ya invita a enraizar en una tierra que enamora nada más pisarla. Según Alba Vidal Ortiz, componente de La Ponte y coordinadora de este proyecto “no se concibe como una acción puntual, sino como un proceso de largo recorrido que se nutre de las alianzas y redes comunitarias”.
Con una metodología innovadora de recopilación de datos llamado “Bibliotecas Humanas”, se ha realizado todo este recorrido hasta llegar a la pieza final —realizada durante una folixa para despedir el proyecto el sábado 9 de agosto del 2025 en Villanueva de Santo Adriano— recogida en un vídeo.
Alba nos comenta que este video pretende ser una herramienta más para que se pueda replicar y añade que “estos prototipos documentan el proceso vivido y ofrecen modelos transferibles a otros territorios” y “constituye un ejemplo práctico de escucha activa hacia las memorias que rodean los patrimonios musicales, hacia las voces, los paisajes sonoros y las experiencias que los sostienen” todo con una vocación de que genere una “reflexión colectiva” que “cuestione jerarquías y abra nuevos espacios de imaginación para pensar y vivir el patrimonio desde claves más justas y emancipadoras”. La idea es que estos procesos sean lo más dinámicos y participativos posibles donde las personas se conviertan en “libros vivos” que comparten saberes, memorias y experiencias.
En cuanto a la elección de las personas participantes se hizo una convocatoria para seleccionar a 3 artistas del ámbito de las artes escénicas —música, danza, teatro y otras disciplinas afines— para desarrollar un prototipo artístico que buscase el diálogo con el territorio, las comunidades locales y la metodología mencionada anteriormente de bibliotecas humanas. Finalmente fueron seleccionadas las artistas Ana Pereda, Eva Outeiro y Manon Siv, las tres con mucho vínculo con Asturias, cada una de distinta forma:
Ana lleva 10 años viviendo fuera de España. Actualmente vive en Francia pero es de Asturias y está en ese proceso de retorno a su tierra. Gracias a la música ha viajado y asegura que para ella “la música ye un viaxe”. Aprendió diferentes repertorios tradicionales de todos estos lugares donde ha viajado como la música Afroperuana, la música andina —con el txarango, que es el instrumento que más toca ahora— o la música de la Isla de la Reunión. A lo largo de todo este tiempo ha descubierto vínculos entre estas músicas y la asturiana la cual dice —junto con el baile y la propia asturias— que “ye una manera de volver a la casa, que ye lo que toi faciendo agora, y conectar cola mio güela, cola mio llingua y colos mios raigaños”.
Eva es residente en Galicia y pandereteira. Se vincula con la música asturiana porque ella fue a estudiar a Oviedo. Empieza a interesarse por su música tradicional y a inmiscuirse en esos círculos que la asocia también a las amistades que ha ido conociendo durante ese tiempo. Afirma que la idiosincrasia de los pueblos de Asturias es muy parecida a la que hay en su aldea en Galicia.
Y por último, Manón, nacida en la ciudad libre de Christiania (Dinamarca) y asentada actualmente en Villanueva de Santo Adriano. Se considera bailarina y coreógrafa. Se vincula con la música tradicional asturiana porque “le hace mover el corazón y el cuerpo”. Lo que más le une a Asturias son sus dos hijos que han nacido allí.
Tres visiones que se inmiscuyeron en el día a día de Santo Adriano y tuvieron su centro de creación en la sede de La Ponte: el Centro Tecnológico El Sabil. Un coworking maravilloso compartido con asociaciones y empresas de la zona el cual permite tanto trabajar individualmente en cada una de los espacios que tienen reservado cada proyecto, como un espacio de coworking que invita a crear sinergias.
Visiones que se mezclaron con personas y proyectos que tuvimos la gran suerte de conocer como Lucía Cerra, ganadera de la zona que les enseñó su día a día, la cual tiene también un proyecto —Les Mastines— junto con dos compañeras más que abogan por la biodiversidad promoviendo la coexistencia entre la vida salvaje y las actividades humanas. Pretende ser una ayuda a ganaderas y ganaderos de zonas rurales afectadas por la presencia de grandes depredadores. Que las residentes conocieran a Lucía era obligatorio. Aparte de hacerles una ruta para que entendiesen el entorno, su idiosincrasia y los sonidos que provoca en su cotidianeidad con su labor, les ha servido de inspiración para el prototipo que se generó al final mediante el llamamiento a sus cabras y los golpes secos en el cubo metálico. No se puede negar que conocerla fue muy inspirador para ellas.
También participó otra componente de La Ponte, María José Tudela la cual destaca de ésta organización que “es a la vez un espacio de esperanza y de pensamiento crítico: esperanza, porque demuestra que lo rural puede ser un lugar de innovación cultural y patrimonial; y pensamiento crítico, porque afronta con honestidad las dificultades de este trabajo, manteniendo siempre la coherencia ética de su equipo”.
Otro proyecto que no podemos dejar pasar por alto es la Taberna Narciso que también era una parada obligada para enseñarles a las residentes. Es impresionante ver ese polvorín cultural que mueven. Localizados en San Martín, ya en el concejo de Teverga, no es solo una simple taberna o chigre donde tomarte algo sino que José y María —los propietarios— son unos verdaderos gestores culturales ya que cada semana aglutinan actividades y conciertos. Taberna abierta desde 1830 donde como pone en su interior —sin modificar desde ese año— “Priesa mata” y es que esta taberna tiene la capacidad de parar el tiempo, desde luego… Y su patio, una delicia para estos veranos y que tuvimos la suerte de disfrutarla junto a las músicas improvisadas de las residentes y con las que poco a poco, y con su beneplácito, nos fuimos uniendo el resto de asistentes.
De una taberna a otra y es que la Taberna Tramunte se convirtió en nuestra casa durante estos días ya que está en Villanueva de Santo Adriano. Fue la que nos acogió para hacer estas folixas y espichas. Todo un lujo contar con gente tan comprometida como Hugo, su dueño.
Otra iniciativa, aunque tangencial, muy inspiradora. Estuvimos haciendo una ruta interpretada de la mano de La Escuela de Teitau que nos mostraba el gran trabajo que están haciendo para la puesta en valor de los teitos, cabañas y corros del Puerto de San Lorenzo. Arquitectura tradicional que dialoga con el entorno en una sinergia perfecta. Otra muestra de sensibilidad de las personas e iniciativas de Asturias.
Y no queríamos dejar pasar a los artistas que nos acompañaron en las folixas. Por un lado, al grupo de “Panderetes asturianes”, Caparines. Un grupo de música tradicional compuesto íntegramente por mujeres acompañándose de sus panderetas, violín, flauta, guitarra y sus utensilios varios como cucharas o varillas que participaron en la folixa de inauguración y a Ferla Megía que con un estilo fusión dio la puntilla final en la folixa del último día.
Al igual que Nura Granado (@asturkilla) que con cámara en mano inmortaliza momentos mágicos y estas fotos no fueron una excepción…
Y muchas personas más que, no teniendo un proyecto e iniciativa concreta, forman parte de una red en la que ya podemos considerarlos amigos y amigas.
Todos estos proyectos tienen mucha importancia ya que de alguna forma y en última instancia, luchan contra la despoblación de estos territorios rurales. Todas estas personas e iniciativas suponen un soplo de aire fresco a estas comarcas que, en muchos casos, se traducen en más gente viviendo por efecto del impacto de estas iniciativas impulsadas por estos agentes que se convierten de repente en esenciales. Toda una ardua labor que se va tejiendo poco a poco y que indirectamente hace que los pueblos se cuiden, que se combata la soledad imperante en estos lugares, que haya más servicios básicos en ellas o que se eviten desgracias como las de los incendios que han asolado la península este verano.

Espacio de encuentro entre miradas donde repensar el futuro de nuestras tierras y territorios.
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