En el mapa de España, Soria suele aparecer como un espacio repleto de vacíos demográficos, casi como si fuera un lugar invisible para las grandes políticas. Sin embargo, desde hace más de dos décadas, una marea ciudadana convirtió esa invisibilidad en un grito. La Plataforma Ciudadana Soria ¡YA! nació como una unión de colectivos sociales de la provincia de Soria. FOES, Cámara de Comercio, UGT, CCOO y asociaciones de vecinos decidieron organizarse, dejar diferencias a un lado, para exigir igualdad de oportunidades y servicios a las administraciones. Lo que empezó como plataforma social y ciudadana es hoy también representación institucional en las Cortes de Castilla y León, sin perder su raíz. Un movimiento ciudadano de resistencia frente a la despoblación, los desequilibrios y al olvido institucional.
Un movimiento ciudadano empujado a la política
La historia de Soria ¡YA! no es la de un partido convencional. De hecho, la política es una herramienta más de la plataforma ciudadana. El paso dado es el resultado del agotamiento de las mismas recetas de siempre por los partidos de siempre. ¿Responsables de este salto? El olvido político e institucional.
En los primeros años de la plataforma ciudadana, manifestaciones, pancartas, concentraciones y caravanas hicieron visible un malestar acumulado por décadas: trenes lentos o inexistentes, carreteras sin completar, servicios menguantes, oportunidades que se iban con los jóvenes. Durante mucho tiempo, la plataforma operó fuera de las instituciones, como actor de presión. Pero la experiencia enseñó que, si las decisiones se toman en parlamentos, hacía falta llevar allí la voz de las personas a las que no se escucha ni se tiene en cuenta. En 2022, Soria ¡YA! dio el salto y obtuvo representación en el parlamento autonómico, no para diluirse en la política, sino para convertir la protesta en propuestas concretas donde se deciden políticas públicas y reparto de inversiones.
Una decisión no exenta de ruido, ya que los partidos vieron como una amenaza a su statu quo la presencia de Soria ¡YA! en el tablero político.
Soria ¡YA! mantiene una seña de identidad que la distingue: la conexión con su base social. El nivel de reivindicación se mantiene viva en las calles y se amplía al parlamento autonómico. Esa combinación es su mayor fortaleza. Reduce la distancia entre representantes y representados y recuerda, en cada debate, que detrás de las cifras hay nombres y pueblos. Repito, la política es una herramienta, no el fin.
Tres procuradores no cambian solos un sistema político manipulado por un bipartidismo que lleva décadas alternando el poder y que no consiente que otros ocupen sus espacios. La aritmética parlamentaria, el peso de la política de bloques, la polarización y las medidas de cara a la galería siguen ahí. Un sistema que convierte al medio rural en decorado para promesas que nunca llegan a cumplirse y que son mera propaganda. También la inercia administrativa, que muchas veces trata por igual lo que es radicalmente desigual. Frente a eso, Soria ¡YA! ha puesto una brújula simple pero exigente, las medidas se tienen que notar en la vida de la gente, o no valen.
La entrada en las Cortes convirtió la energía de las calles en trabajo legislativo. El paso decisivo llegó con la presentación de la Proposición de Ley de Medidas contra la Despoblación, registrada por Soria ¡YA! y admitida a trámite en febrero de 2025. Su propósito es claro: blindar por ley la igualdad de oportunidades en territorios de baja densidad y dejar de depender de planes coyunturales y deslavazados que se anuncian con bombo y, a menudo, se ejecutan a medio gas.
La iniciativa apunta a un cambio de marco, es decir, introducir en la financiación autonómica criterios que reconozcan el sobrecoste de garantizar servicios en un territorio disperso; asegurar por norma plantillas y cartera de servicios mínimos en sanidad y educación rural; priorizar la conectividad física y digital; promover vivienda asequible que permita arraigo; y orientar la política industrial y de empleo a las potencialidades del territorio. No son parches, son reglas del juego distintas para un mapa que es distinto.
La despoblación. Ser pocos no resta derechos
Hablar de Soria es hablar de distancias que se miden en tiempo y en servicios: escuelas que cierran porque ya no hay niños, consultorios sin médicos, servicios básicos que se recortan,… No es un fenómeno natural, es el resultado de decisiones políticas que han premiado la concentración y han penalizado la dispersión. Allí donde el Estado (Gobierno central y autonomías) se retira queda la vida más frágil, más cara y más difícil. Ser pocos nos castiga y nos convierte en ciudadanos de segunda por el código postal y por ser un nicho con pocos votos.
La despoblación es, sobre todo, un problema de derechos: derecho a la salud, a la educación, a la movilidad, a la conectividad, al trabajo digno. Cada servicio que se pierde empuja a otra familia a marcharse y refuerza un círculo vicioso: menos gente, menos servicios; menos servicios, menos gente. Un vaciamiento progresivo favorecido por décadas de políticas que no han querido afrontar un desafío difícil de solucionar y que no da votos.
La Revuelta del 31-M, cuando la España vaciada alzó la voz
Un punto de inflexión llegó el 31 de marzo de 2019 con «La Revuelta de la España Vaciada» en Madrid. Soria ¡YA! fue, junto a Teruel Existe, uno de sus impulsores, congregando a decenas de miles de personas para poner en el centro una verdad incómoda: el modelo de desarrollo había olvidado a las provincias más despobladas. Aquel día la palabra «España vaciada» salió de los márgenes, entró en la agenda política y dejó claro que el equilibrio territorial no es algo local, sino una cuestión de Estado y de justicia social. La movilización activó alianzas entre colectivos que comparten la misma herida, es decir la pérdida de población, de derechos y de servicios. Hoy parece que ese reto que aquel día los políticos hicieron suyo ha salido de las agendas.
Un rural con derechos
La alternativa no es la nostalgia, es la innovación desde el arraigo. Algunas líneas estratégicas:
Servicios públicos garantizados por ley: consultorios abiertos con profesionales estables, escuelas que no se cierran por debajo de umbrales rígidos, ventanillas públicas que no desaparecen tras una pantalla. La digitalización no puede ser una coartada para retirar presencia humana.
Movilidad y conectividad como condición de ciudadanía: culminar infraestructuras pendientes y vertebrar las comarcas con soluciones flexibles (transporte a la demanda que responda a horarios reales de trabajo, estudios y salud). Conectividad digital de calidad, asequible y medible, ya que sin cobertura no hay empresa, ni teletrabajo, ni igualdad.
Energías renovables con retorno local y respeto paisajístico; agroalimentación de valor añadido; bioeconomía forestal; turismo cultural y de naturaleza no masificado; economía plateada con servicios profesionales de calidad; sinergias ligadas a la Universidad de Valladolid y otros actores que ya operan en Soria.
Política de vivienda para el arraigo: rehabilitación y movilización de vivienda vacía, ayudas a jóvenes y familias, cesión de uso y cooperación con ayuntamientos para recuperar cascos históricos vivos. Sin casa, no hay proyecto vital.
Cultura y patrimonio como palanca que priorice la protección y promoción del patrimonio para generar actividad económica y que sea motor de desarrollo. La identidad cuenta, es arraigo y también economía.
Fiscalidad diferenciada con incentivos ligados a la permanencia, la inversión y el empleo en zonas de baja densidad, como son las ayudas al funcionamiento. No se trata de privilegios, sino de corregir asimetrías estructurales que en el fondo afectan a la ordenación misma del país.
Estas líneas exigen coordinación entre Junta, diputaciones y ayuntamientos; cooperación con el Estado y la UE; evaluación pública de resultados. Y, sobre todo, estabilidad. La lucha contra la despoblación es una política de años, y esta es la principal causa por la que las administraciones y partidos políticos mayoritarios no afrontan el reto demográfico, el largo plazo que casa mal con el cortoplacismo electoral.
El objetivo es atraer y retener talento, facilitar el retorno, cuidar a quien ya está. Soria y otros territorios de la España vaciada son tierra de oportunidades porque aún queda mucho por hacer, pero tiene que haber voluntad real de cambio. No se trata de competir con la ciudad replicando su modelo, sino de ofrecer algo distinto y valioso como tiempo, paisaje, comunidad, seguridad, servicios que funcionan, conectividad total y oportunidades reales.
La historia de Soria ¡YA! enseña que, frente a la resignación, organización; frente al olvido, lucha constante; frente al desequilibrio, reivindicación razonable. La Revuelta del 31-M demostró que la España interior sabe hacerse oír. La Proposición de Ley de Medidas contra la Despoblación presentada este año en las Cortes de Castilla y León por Soria ¡YA! demuestra que esa voz sabe traducirse en propuestas serias y nacidas en y para el territorio. Y la vida diaria de los pueblos demuestra que, cuando hay servicios, la gente se queda.