Sin raíces no hay identidad: la vida y lucha de Marta Corella desde Orea

Sin raíces no hay identidad: la vida y lucha de Marta Corella desde Orea

Esta entrevista pertenece a la Agenda de Desarrollo Urbano y Rural (ADUR) MOLINA DE ARAGÓN-ALTO TAJO coordinado por Mota&Vignolo Arquitectos, promovido por el GDR Molina de Aragón Alto Tajo y creado por la Viceconsejería de Planificación Estratégica de la JCCM

Marta Corella durante la entrevista en la sede del proyecto "Del BOSQUE a tu CASA" el 5 de marzo de 2025. Fuente: Vestal Etnografía

Marta Corella: Soy Marta Corella, ingeniera forestal. Siempre me muevo en el plano de la reivindicación. Me digo que soy indígena aldeana de las montañas. ¿Por qué? Pues porque yo nací aquí en Orea, en la cama de mi madre, hace 54 años y lo que he querido toda mi vida es vivir aquí y ganarme la vida aquí. Lo primero que hice cuando llegué, fue trabajar como animadora sociocultural para la Junta durante dos o tres años. Luego surgió la oportunidad y emprendí.

Recién casada, hace 25 años, compramos un albergue que estaba en desuso y lo pusimos en marcha, el albergue “El Autillo” que lleva funcionando ya 29 años. Ahí crié a mis tres hijos (dos hijos y una hija) y cuando crecieron, pude dedicarme a otras cosas. He trabajado también por cuenta ajena llevado la mancomunidad más grande de Guadalajara: la Mancomunidad de la Vega del Henares. Actualmente estoy trabajando en una fundación que se llama COPADE, dirijo los proyectos de bioeconomía y desarrollo rural de esa fundación.

Quiero seguir indagando y buscando caminos que nos permitan crear oportunidades. Toda mi obsesión siempre es ver como lugares que tienen tantísimos recursos no tienen oportunidades para que la gente pueda hacer su proyecto de vida como ocurre en esta comarca. En este tránsito hemos escrito muchísimos artículos que se pueden encontrar por Internet.

A su vez, publiqué un libro que se llama “De mujeres, vivencias y sabores”. Lo publicó El Ministerio de Agricultura (MAPA). Contiene 27 recetas siendo cada receta una historia ya que están datadas en una fecha concreta y cuentan cómo se vivía cada una en su contexto. A mí me sorprendió mucho porque algo que se suponía que era local de repente cuando el libro salió empezaron a llamarme de muchos puntos de España porque se sentían identificados con lo que ahí se contaba. Al final, este hecho viene a demostrar que el mundo rural comparte una misma realidad teniendo cada uno tiene su identidad, su camino y su propia forma de ver su futuro y su entorno. No importa que los pueblos estén separados a siete kilómetros, cada pueblo es un mundo.

Entrevistador: Muchos de ellos hoy en día comparten un problema: la despoblación. Tú has sido alcaldesa durante dos legislaturas aquí en Orea y has sido una de las referentes en la lucha contra la despoblación. ¿Qué acciones has tomado o de qué forma has intentado transformar este hecho tan devastador y tan común?

MC: Cuando yo entré al Ayuntamiento, lo primero que hicimos fue hacer que el equipo de gobierno estuviera abierto a todos los concejales para trabajar en equipo. De hecho, la persona que fue mi mano derecha era Concha, también ingeniera agrónoma, del Partido Popular (PP). Durante los ocho años en los que yo fui alcaldesa, todos los acuerdos que se aprobaron en pleno fueron por unanimidad. No se llevó a cabo ninguna acción que no estuviera aprobada por unanimidad. Eso le da mucha solvencia a todas las acciones que emprendas.

Lo segundo que nos dimos cuenta es que faltaban puntos de encuentro. La gente cuando se queda en su casa no genera músculo social y éste es necesario para que un pueblo se impulse. Empezamos a crear estos puntos que, al no disponer de mucho presupuesto, se financiaban con lo que la gente consumía. Con esta premisa, asignamos una fiesta al mes: en septiembre son las fiestas de Orea, en octubre, el “Orea Berrea A Capella!“, en noviembre las “Jornadas Micológicas de Orea“, en diciembre Navidades, en enero la “Fiesta de las Candelas“, entre febrero y Semana Santa, hicimos unas jornadas que se llamaban “SOS Mundo Rural” —que se hicieron cuatro o cinco ediciones—. También hicimos la “Feria del Mundo Rural, Mundo de Oportunidades. Nuestros bosques, nuestro futuro”, impulsamos Mujeres y Bosques y organizamos el “Día Internacional de los Bosques: juntos por los bosques”, que nunca se había celebrado en una pequeña localidad, siempre ciudades, y ese año lo trajimos aquí. Lo que intentábamos era demostrar que en los pequeños pueblos suceden cosas grandes, ¡que se puede hacer! Que hay mucho complejo de que solamente suceden las cosas importantes en las ciudades.

Cartel de la segunda edición de la "Feria Mundo Rural. II Jornada SOS Mundo Rural. Economía Circular: Bioeconomía Nuestros Bosques, Nuestro Futuro" celebrada los días 24 y 25 de marzo de 2018 en Orea. Fuente: nuevaalcarria.com

Hay que romper muchos techos de cristal porque la legislación no se ha hecho pensando en nosotros, ha sido muy miope a las necesidades del medio rural y eso ha acabado con gran parte de nuestra cultura gastronómica. Es por ello que mi empeño era publicar ese libro. Negocios relacionados con los productos de la matanza o los quesos tradicionales pequeños se fueron perdiendo porque no se podía competir con empresas más grandes.

Aquí en Orea hemos trabajado mucho el sector forestal. Siendo alcaldesa, formamos parte de un grupo operativo en el mapa (COPADE). Nos concedieron unos 500.000€ y actualmente es la fundación en la que ahora estoy trabajando. No puede ser que estos proyectos se queden en un cajón, por lo que empezamos a trabajar en línea. Con ese proyecto pro-rural pasaron cosas muy interesantes.

En primer lugar, pudimos certificar montes. Por otro lado, también sirvió para hacer un mapa de calidad del pino silvestre en 50 kilómetros a la redonda de Orea por lo que se abarcó prácticamente todo el Parque Natural, Montes Universales y Serranía de Cuenca. Todo esto ha ayudado a poder licitar, herramienta que ha empezado a ser muy útil hoy en día haciendo posible que se pueda consultar la calidad de este pino en teselas de 10×10 metros.

E: También de esta época es uno de los proyectos que hasta hoy en día sigue latiendo, que es “Del Bosque a tu Casa”. ¿De qué trata este proyecto y qué impacto está teniendo aquí en la comarca?

MC: “Del Bosque a tu Casa” surgió en 2018 porque hubo una explosión de setas. En ese momento, nos dimos cuenta que se estaba pagando al mismo precio que hacía 30 años. Es en el momento en el que el Ayuntamiento pensamos que teníamos que hacer algo. Reunimos a las mujeres para intentar dinamizarlo. Ya nos habíamos puesto en pie con una asociación de mujeres y decidimos dar un paso a la profesionalización. Empezamos a reunirnos y ver el formato que le dábamos. Es difícil iniciar este camino cuando no tienes un referente.

Y cuando ya teníamos claro todo ya no había setas (ríe). Entonces nos preguntamos: “¿y ahora qué hacemos?, ¿esperamos a que salgan setas?”. Mientras tanto, empezamos a hacer una especie de investigación para ver qué productos recogían nuestras abuelas, qué es lo que siempre estaba colgado en las cocinas boca abajo de nuestras casas, las infusiones que nos tomábamos… Lo que es el saber ancestral. Fruto de todo esto, hicimos un catálogo de productos que nos ayudó a ver cómo podíamos transformar esto en algo más. Y con el tiempo, vimos que lo que nos hacía falta era un obrador. Y en fin, empiezas a transitar ese camino, hablas con Sanidad…

Nos dimos cuenta que teníamos muchas carencias y que necesitábamos que nos respaldara, no solamente el saber empírico, sino también en la ciencia. Nos presentamos a una Convocatoria de la Fundación Biodiversidad y conseguimos una financiación, junto con un Consorcio, para que el proyecto se implantara en nueve puntos de España. Actualmente nos encontramos en la fase de transferencia de conocimiento.

Queremos que se creen al menos un obrador más —o dos— aquí en la zona del Alto Tajo y otro en Cardenete (Cuenca). Actualmente estamos presentes en Soria, Albacete, Guadalajara, Cuenca, Teruel, en la zona despoblada de Valencia y en Córdoba.

Alambiques que forman parte del proyecto de obrador en Orea. Fuente: Vestal Etnografía

E: Otra de las vías de trabajo que habéis estado realizando son proyectos culturales como “Duelos y quebrantos y olvidadas”, ¿no?

MC: Esto fue derivado a que llevo ya unos años estudiando Bellas Artes. Estoy en cuarto, aun no he terminado. En esta faceta también he reivindicado mucho el papel de la mujer, que ha sido la mano olvidada. Esta comarca ha sido trashumante y en las casas quienes quedaban eran las mujeres, que eran las que mantenían los pueblos. Aquí en Orea hay una serie de esculturas hechas en acero corten, en honor a la mujer resaltando cuatro facetas de ésta: “insumisa, amante, madre y libre”. También mencionar algunas instalaciones que hice y alguna escultura en mármol que llevé a exponer a varios sitios. Todo ello siempre dentro del plano reivindicativo centrándose en la figura de la mujer.
En mi caso personal, en mi familia yo fui la tercera chica y no parecía que pudiera nacer ningún hermano masculino en un futuro por lo que me educó como tal. Esto era muy común en esta zona. Esto ha hecho que generase en mi muchos conflictos internos y externos dentro de mí misma. Internos en el sentido de que me notaba que no terminaba de encajar en lo que aquí se había establecido como los roles y externos porque a mí se me ha tildado de conflictiva simplemente porque yo entraba en mi plano reivindicativo. Si quería trabajar aquí entendía que tenía el mismo derecho que cualquier otra persona.
En relación a esto, yo fui una de las primeras mujeres que entramos a trabajar en el redil de incendios —que era solamente de hombres— o la primera —junto con una amiga— que estuvimos barriendo las calles. Es sorprendente porque yo no soy tan mayor, pero eso existía.

E: Y has comentado que el pueblo de Orea y estos pueblos de esta zona son pueblos trashumantes. ¿Qué significa y qué ha significado este movimiento trashumante estacional? Y también, ¿qué significado ha tenido la mujer aquí?

Puerta antigua del pueblo de Orea. Fuente: Vestal Etnografía

MC: La trashumancia ha sido una sangría poblacional para nosotros porque hay mucha gente que se fue y no volvió quedándose a vivir en Andalucía. Pero todos los pueblos han tenido su propia línea de sangrado, aunque no ha sido la única. En cambio, esta práctica también ha sido la que nos ha enriquecido a nivel cultural ya que, gracias a ella, ha habido trasvases de cultura de un sitio a otro.
Las mujeres eran las que se quedaban, eran las que mantenían los hornos abiertos, las que mantenían las tiendas, las casas, los animales domésticos… En definitiva, las que llevaban la economía familiar. Además de encargarse de todas esas pequeñas cosas, cuando ya tenían todo eso hecho, venían los maridos con el ganado y les ayudaban también en la paridera, y en otras muchas cosas.
A las mujeres ni se les ha dado la importancia que tienen, ni ellas mismas se la reconocen. No son conscientes de que ellas eran las que mantenían los pueblos, las que creaban la actividad o intercambio social. Los pueblos trashumantes eran grandes matriarcados y las mujeres eran las que sostenían los pilares. Y es que las mujeres siguen siendo los pilares y las piedras angulares donde se sostiene el desarrollo de los pueblos. La realidad es que si estas mujeres no encuentran una manera de poder proyectarse a nivel profesional, personal y realizarse en estos pueblos, no se fija población.

E: ¿Diríamos que falta un nicho laboral o social aún a las mujeres en estos pueblos?

MC: Sí, totalmente. Además, estadísticamente, las mujeres de hoy en día son más las que terminan la carrera, hacen máster y muchas realizan doctorado. En cambio, los hombres o hacen Grados Superiores de Formación Profesional o hacen la carrera pero les cuesta menos trabajo integrarse en el mercado laboral de los pueblos. En cambio, las mujeres no encuentran trabajo y ese es nuestro gran reto: conseguir que aquí haya mujeres con puestos de trabajo de diferente cualificación.
Ahora mismo este proyecto de la realización de los obradores, tiene tres puestos de trabajo asociados con mujeres en este territorio. Por un lado, está una chica genetista, que es la que está impulsando este laboratorio y otra chica, experta en turismo y en un futuro cercano, queremos crear otro par de puestos de trabajo más. Es importante que las mujeres aquí sientan que pueden desarrollar su proyecto de vida, porque si no hay proyecto de vida, no hay familia y no hay futuro.

E: Y en un mundo tan gastronómico en el que vivimos, donde la gastronomía juega un papel crucial, estamos perdiendo al mismo tiempo una cantidad importante de conocimientos y de saberes relacionados con los sabores. Esto también lo plasmas en tu libro, de “Mujeres, vivencias y sabores: un viaje por la memoria rural a través de sus fogones“. ¿Cómo fuiste recopilando esta información?, ¿Con qué mujeres lo trabajaste?, ¿Y qué sensaciones y resultados has tenido de este libro?

Portada del libro de Marta Corella "De mujeres, vivencias y sabores: un viaje por la memoria rural a través de sus fogones...". Fuente: eldiario.es

MC: Siempre me ha gustado mucho expresarme escribiendo. Cuando era más pequeña, iba con mi padre a todos los sitios y me gustaba por las mañanas estar con él haciendo leña. Por las tardes estaba con mi abuela en su puerta haciendo ganchillo. Siempre he sido muy inquieta, he tenido mucha curiosidad por aprender todo.
Mi padre es de una aldea llamada Villanueva de las Tres Fuentes, la Chaparrilla. Toda su familia nace allí lo que nos hace tener mucho vínculo. Hoy en día es un poblado que se encuentra abandonado. Allí teníamos una casa. Esta situación es una espada de Damocles que tienes encima tuya constantemente ya que has experimentado ya lo que es el abandono de un espacio. Íbamos los fines de semana y mi padre, que solía cocinar, tenía la inquietud de hacer esas comidas: los gallianos, las sopas tostadas, las migas… Mi madre ha sido una gran cocinera, ella fue la que me enseñó a cocinar cuando yo abrí el albergue y el restaurante.
Me di cuenta de que todas esas comidas siempre llevaban asociadas una historia, unos momentos de compartir, y yo siempre las escribía. Con el tiempo también noté que la gente de aquí, en el propio restaurante, no conocía cuál era nuestra riqueza gastronómica. De esta forma entendí que se estaban perdiendo porque son comidas complejas, muy difíciles de preservar y muy laboriosas de cocinar lo que hacía que en los restaurantes ya no se hiciese. En mi restaurante empecé a hacerlas y tuvo bastante éxito. En relación a esto pensé que tenía que hacer algo para preservarlo. Es como surgió la idea de hacer un libro.
No encontraba el momento para escribirlo pero aproveché que me operaron de la cadera para hacerlo incentivado por mi marido que me regaló esas tres primeras historias —que ya había empezado tiempo atrás— junto con un puñado de folios en blanco. Escribí las historias que me hubiera contado mi madre, mi abuelo, mi abuela, mi madre o mi padre —que es con el que más viví esto—.
Es por lo que digo que en este libro no solamente son una serie de recetas sino también unas historias asociadas a ellas. Desde mi punto de vista, yo solamente he sido un instrumento por el que ha pasado la información. En lo que sí que hay una parte mía es en ese aporte de crítica social, en poner el acento en denunciar que no se está haciendo del todo bien con la ganadería extensiva, trato el tema del coeficiente de admisibilidad de pastos y muchas otras cuestiones que afectan directamente a la gestión de nuestros bosques.

E: Para ir concluyendo, ¿qué significa para ti Orea, su comarca y el Alto-Tajo?

MC: No me entiendo sin mi entorno, sin mi tierra. Siempre he querido vivir aquí y quiero vivir aquí hasta que me muera. No sé si lo conseguiré. Me adapto muy bien a lo que la vida me trae pero para mí es lo que te da el soporte. La raíz, de lo que te alimentas, lo que te da, lo que te hace caminar, lo que te hace no rendirte, lo que me hace seguir caminando.
Estoy convencida de que los nietos de mis hijos van a querer vivir aquí y todo mi afán es garantizar ese derecho.

Grabado en madera del logo del proyecto "Del Bosque a tu Casa" impulsado por Marta. Fuente: Vestal Etnografía

E: Y tú que has trabajado en el ámbito administrativo, también en la sociedad civil como activista, ¿qué receta hay para poder elaborar un futuro vivo de Orea?

MC: Ojalá la tuviera. Yo he explorado todos los caminos que creía que podía explorar. Por ejemplo “Del Bosque a tu Casa”, parece que aquí ha tenido mucho éxito. Pero no, quizá no. Porque no ha generado puestos de trabajo directos. Es ahora cuando empieza a transformarse este proyecto y a resurgir de otra manera.
Sin embargo, tú nunca sabes dónde has puesto la semilla. Me he encontrado con mucha gente en distintos puntos de España que han emprendido siguiendo la estela de este proyecto. El impacto que tú causas no lo sabes. Cuando a me llaman para dar una conferencia veo un montón de gente que está interesada en lo que digo e internamente pienso que lo que digo ya lo sabe todo el mundo. Pero es necesario decirlo y decirlo en voz alta. Con contundencia.

Porque se dice: “es cuestión de voluntades, no es cuestión de dinero”. Pero sí, es cuestión de dinero. Y, ¿qué pasa? Que nosotros estamos prestando a la sociedad una serie de servicios ecosistémicos esenciales como son el agua que bebes, el aire que respiras, los productos sostenibles que consumimos… Y en contraprestación no recibimos nada. Cero. Todo lo que es la preservación de estos bosques y de estos recursos recae en nuestras espaldas.
Entonces, si nosotros estuviéramos recibiendo el dinero que se ahorran por emisión de carbono las grandes corporaciones gracias a nuestros bosques, no nos haría falta nada. Crearíamos las oportunidades que de verdad necesitamos para que en nuestros pueblos hubiera oferta laboral. Lo tengo claro.
Yo creo que el futuro de nuestros pueblos pasa por reivindicar que se reconozca el papel que jugamos en esta sociedad. Los pueblos que están batallando, puede que mueran en la batalla, pero el pueblo que está dormido, ese no va a despertar.

Construcción de piedra en Orea. 5 de marzo de 2025. Fuente: Vestal Etnografía

Esta entrevista pertenece a la Agenda de Desarrollo Urbano y Rural (ADUR) MOLINA DE ARAGÓN-ALTO TAJO coordinado por Mota&Vignolo Arquitectos, promovido por el GDR Molina de Aragón Alto Tajo y creado por la Viceconsejería de Planificación Estratégica de la JCCM

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