María Luisa Segura, vecina de Orea, es hoy una guardiana de saberes ligados al campo y al territorio que se encuentran en estado de desaparición. Conocimientos tradicionales que nos permiten comprender el presente y mejorar el futuro de nuestros pueblos.
Maria Luisa • He nacido aquí en Orea y siempre he residido aquí. Me gustaría terminar mi vida aquí también. Me he dedicado un poco a todo porque desde que tenía 12 años se murió mi padre y tuvimos que ponernos a trabajar todos en casa y he hecho de todo. Fregar, barrer, cocinar, también tenía una máquina de hacer jerseys que hacía por las tardes cuando salía del cole porque entonces no había dinero ninguno y todos teníamos que colaborar un poco en casa. Luego tuve que criar a mis hijos y tuve la farmacia, bueno el botiquín del pueblo. Me he dedicado un poco a todo. Mujer de muchos oficios, hambre segura, qué dicen en el pueblo.
Eduardo (entrevistador) • Y, ¿qué papel tienes en el proyecto “Del Bosque a tu Casa”?
Maria Luisa • Pues soy una de las fundadoras. He estado desde el principio, y ahora soy una socia más del proyecto.
E • ¿Cuáles son sus objetivos?
Maria Luisa • Pues los objetivos de la asociación son aprovechar los recursos del monte porque aquí el monte tiene muchos recursos que nunca se han aprovechado. Bueno, se han aprovechado siempre pero a nivel familiar, a nivel autóctono. No ha salido fuera. Aquí tenemos un paraíso. El aire es puro, todo es puro, y entonces todo lo que aquí se cría es natural 100%. No es como en otro sitio que las cultivan, les echan de todo. Aquí los recoges del monte directamente y es 100% natural.
E • Y sobre las plantas de la zona y sus usos tradicionales, ¿de qué manera te han llegado estos conocimientos y cómo has llegado a recopilarlos?
Maria Luisa • Yo siempre he sido muy observadora. A través de eso me ha llegado a mí el conocimiento: de oír, de observar, de ver y sobre todo de ver a mi madre. Mi madre no nos llevaba nunca al médico, es decir, te ponías enferma y siempre tenía algo para curarte. La primera vez que ella fue al médico, tenía 80 años, así que fíjate, con eso te digo bastante. Y mi madre todos los años recogía plantas para el invierno sí nos hacían falta. Aunque en realidad también lo hacían todos los vecinos y la comunidad en general.
E • El proyecto “Del Bosque a tu Casa” contempla desarrollar un obrador comunitario en Orea. ¿Qué relación crees que tiene o que debe tener con estos conocimientos tradicionales?
Maria Luisa • Pues sobre todo me gustaría que todo lo que salga del obrador de “Del bosque a tu casa” sea un reconocimiento a las mujeres. Porque todo este conocimiento que ha llegado hasta nosotros ha sido en gran mayoría a través de las mujeres. Los hombres se dedicaban a otras cosas pero las mujeres se dedicaban a la salud de las personas y de los animales y de todo. El hombre hacía el trabajo físico, el esfuerzo físico, pero el resto lo hacía la mujer. La mujer es la que estaba todo el año con los hijos porque los hombres se iban o bien con los animales a Andalucía, o bien se iban a Cataluña a tirar pinos. Porque aquí la tierra daba poco, aquí la tierra se trabajaba para comer y no para otra cosa. Dinero no había y si querías dinero tenías que irte a buscar trabajo fuera. Entonces me gustaría que fuera un reconocimiento a ese trabajo que ha hecho la mujer siempre en la oscuridad, en segundo plano, pero que en realidad era muy importante. Las mujeres eran las que estaban siempre, siempre estaban las mujeres.
E • Recordando lo que nos contabas de tu madre y esos cuidados que siempre han recaído sobre las mujeres, ¿Qué plantas recuerdas que recogieran y qué usos les daban?
Maria Luisa • Pues se recogía el tomillo, la tila, la flor del saúco, los escaramujos… Todo esto mi madre lo usaba para los catarros. La manzanilla también se recogía y se usaba cuando los animales no podían hacer de vientre o no podían comer y se les daba la manzanilla mezclada aceite. Pero también para nosotros y por eso entonces siempre había mucha manzanilla en las casas. Y luego pues había muchas plantas que se aprovechan, el marrubio, que sabe fatal, que te lo bebes tal cual y cuanto más azúcar le eches más malo está pero va genial cuando tenías el pecho ocupado; la retama la cogían para luego hacer escobas y barrer la era; los enebros se empezaron a recoger porque empezaron a venir a comprarlos y también las endrinas empezaron a venir a comprarlas para hacer licores y que era un dinero extra que aportaban a la casa.
E • Y para uso culinario, por ejemplo, ¿recuerdas alguna planta silvestre que se recolectaba?
Maria Luisa • El orégano que se usaba cuando se hacía la matanza para hacer las morcillas, el tomillo para las carnes sobre todo, las romanzas, que se usaban para cuando se tenía diarrea y había muchas plantas que se usaban entonces.
E • Y, ¿se extraían aceites esenciales?
Maria Luisa • No, ese tipo de cosas no se hacían, al menos que yo recuerde. Era más en infusión, las plantas en infusión es lo que más se usaba.
E • Y por ejemplo, las setas que es algo hoy tan común y de moda, ¿era el mismo trato el que se le daba antes?
Maria Luisa • Las setas aquí, desde que yo me acuerdo, solamente se cogían los níscalos, que nosotros les llamamos mizcles, y los aceiteros. Eso era lo único que se cogía. Cuando yo era pequeña, pequeña y tengo buena memoria, empezaron a venir a comprar los boletus que nosotros les hemos llamado siempre porros porque tienen el tronco muy gordo. Me acuerdo de traer los hombres los serones llenos de porros, y mira qué poca vergüenza que en vez de pagarles dinero les daban platos o una cacerola o una cosa de esas. También se han cogido las piñas verdes, que también te pagaban por kilo de piña, y luego las abrían ahí para sacar el piñón, porque el piñón de estas piñas es muy pequeñito, como un ala de mosca y servía para sembrarlos y hacer viveros.
E • Y luego me gustaría preguntarte por algunas de las especies que se quieren de alguna manera volver a poner en valor con este obrador como el cantueso ¿verdad?.
Maria Luisa • Sí, el cantueso antes lo metían en bolsitas y se ponía en los armarios para que la ropa de los armarios oliera y además no se pusiera mala. No lo usaban para otra cosa.
E • ¿Y la estepa?
Maria Luisa • La flor de la estepa era para las abejas y hacer la miel. Bueno también para quemarla como leña porque ahora hay mucha leña en el monte pero entonces el pueblo estaba lleno de gente y no había leña. Por eso siempre estaba el monte limpio. La estepa que, aunque esté verde, arde.
E • Otra de las plantas del obrador es el escaramujo, ¿verdad?
Maria Luisa • El escaramujo es un fruto que yo siempre digo que la naturaleza es muy sabia. Es una fuente de vitamina C excelente. En los otoños cuando está maduro lo abríamos, le quitábamos las pelusillas que había dentro y nos lo comíamos. Entonces yo digo la naturaleza que sabia porque nos da los frutos justamente cuando el cuerpo los necesita. Y ni nos acatarrábamos ni nada. Mi madre lo usaba precisamente para eso, para los catarros en una infusión de escaramujos con tomillo y saúco. Y luego, como no había dinero para comprar miel, pues nos hacía azúcar tostada. Y con eso se te abrían los poros y te currabas rápido.
E • ¿Y se hacían mermeladas?
Maria Luisa • Sí, se hacían mermeladas de ciruela porque aquí hay muchos ciruelos. La ciruela es muy dulce, hasta el hueso es dulce.
E • Claro que no hacía falta echarle azúcar. Con la propia fruta madura ya…
Maria Luisa • Con eso ya era suficiente.
E • También se está hablando de reutilizar el líquen de árbol, ¿conoces algún uso tradicional que se le haya dado?
Maria Luisa • No, yo no conozco ningún uso tradicional que se haya dado a eso. El único es para encender el fuego, que se enciende rápido con eso.
E • La gente que trabajaba en el monte o los pastores conocerían bien ese uso.
Maria Luisa • Claro, para eso lo usaban, sí. Llevaban un mecherito de estos de mecha que le daban, soplaban y con eso lo encendían súper rápido se enciende.
E • Y, ¿el muérdago?
Maria Luisa • El muérdago aquí tampoco se ha usado nunca para nada. Yo creo que tampoco me suena a mi que haya habido tanto muérdago como hay ahora. Ahora sí que hay muérdago en casi todos los pinos, y es un peligro para los pinos porque los seca.
E • También queríamos hablar sobre el tomillo ¿qué usos tiene?
Maria Luisa •Pues el tomillo es un gran antibiótico, sobre todo sobre todo era para cuando estabas acatarrado, para el pecho, y para los dolores de estómago.
E • Y luego hay dos plantas que hoy casi no tienen uso como antes, que es la enea y el mimbre, ¿para que se han utilizado?
Maria Luisa • La enea se utilizaba para hacer sillas y el mimbre para hacer cestas. Entonces aquí había gente que se dedicaba a hacer cestas y las vendía hasta hace poco. Cogían los mimbres, los cortaban, los pelaban, los arreglaban y hacían cestas. Yo tengo en mi casa una cesta para coger hongos hecha por un señor de aquí. Ese trabajo lo hacían sobre todo los hombres que se quedaban en el pueblo en el invierno porque entonces los inviernos eran muy largos, muy fríos y nevaba mucho y llovía mucho. Entonces ese era un trabajo que hacían en las trasnochadas, cuando nos juntábamos la familia. Las mujeres tejían y los hombres hacían mimbre, soga y ese tipo de cosas.
E • ¿Y la recolección de cardos y gamones?
Maria Luisa • Eso era para los cerdos. Las mujeres iban a buscar los cardos, llenaban las cestas de mimbre, luego se pasaban por el río, los lavaban para quitarles la tierra y se los echaban a los cerdos. Y los gamones se cocían y se les echaban cocidos porque son más duros. Pero menudo jamones, anda que no estaban buenos, no te quiero ni contar.
Eduardo • Del gamón el buen jamón, ¿no?
Maria Luisa • El gamón le da un sabor al jamón que no os lo imagináis. Está buenísimo.
E • El proyecto “Del Bosque a tu casa” y el obrador que conlleva, ¿Qué beneficios consideras que puede traer de cara al futuro en un contexto de despoblación?
Maria Luisa • Ojalá trajera puestos de trabajo pero lo veo todo muy difícil. A ver, hay que ponerle mucho entusiasmo, muchas ganas, pero conforme está el mercado ahora es muy difícil abrirse y competir. Eso tiene que costar años y con una cosa tan pequeñita de momento, que no te digo que no pueda ser grande que lo será algún día, ojalá y lo sea, con todas mis ganas, pero ahora mismo conforme está el mercado y conforme tenemos el consumismo… Mira con el alma y el corazón qué más quisiera yo que mi pueblo volviera a ser lo de antes, qué más quisiera yo. Ojalá, ojalá…
E • Para terminar Maria Luisa, ¿hay algo que quieras más añadir sobre Orea o algo que nos hayamos dejado?
Maria Luisa • Mira, la tierra hay que sentirla, hay que vivirla. El monte es precioso, la naturaleza es pura, por todos los sitios que vayas hay rincones bonitos, pero yo creo que esto hay que vivirlo. Es muy difícil que una persona que venga de fuera, que las hay, por lo menos en Orea, llegue a conectar tanto con el pueblo. Yo creo que para vivir en un pueblo hay que tener raíces en él o tener una conciencia muy abierta de decir “no, lo que yo no quiero es vivir en una ciudad llena de humo, de ruidos, quiero vivir en un sitio tranquilo y darle valor a eso, a la tranquilidad, a la paz, al salir a la calle y hablar con el vecino”. Eso es para mí el sentido de la vida. Es que no hace falta nada más. Una casa para dormir, comida en la mesa. ¿Qué nos falta? Llenar el alma. Si lo que hay que llenar es el alma para ser felices, ni más ni menos. Y yo eso es lo que he querido transmitirles a mis hijos, el valor de la tierra, el arraigo. A mí me lo han transmitido y yo creo que por eso nunca me he ido de Orea porque para mí cada una de las personas que viene a este pueblo, para mí son importantísimas. Hay que darle mucho valor a la gente que vive en los pueblos, mucho. Antes nos decían que éramos los tontos, los que no sabíamos… Pero para mí la vida plena es esto: salir a la calle, hablar con alguien, ir a la panadería y hablar con el panadero, ir al bar y sentarte a tomarte el café con cualquier persona, decirle adiós a todo el mundo cuando va por la calle, ver a tu familia, la poca que te queda todos los días. Al fin y al cabo es eso lo que te llena la vida.
Esta entrevista forma parte del proyecto “Del Bosque a Tu Casa” el cual ha sido llevado a cabo por nueve entidades para generar empleo y emprendimiento en zonas rurales de España a través del aprovechamiento sostenible de sus bosques, reactivando territorios afectados por la despoblación y evitando el abandono de usos ancestrales.
Del Bosque a Tu Casa cuenta con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), financiado por la Unión Europea – NextGenerationEU.

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