La Noche en que Villalba bailó bajo la Luna con la Energía del Sol

La Noche en que Villalba bailó bajo la Luna con la Energía del Sol

Texto: Iñaki Santos Jordá
Fotografía: Fernando (Instagram: @flow_avx)

Un río de luces serpenteando por la Serranía bajo la luna llena. Un grito ancestral resonando en el Ventano del Diablo. Y el eco de pandereteiras mezcladas con techno, alimentadas por la energía del sol. La Ruta de la Luna Llena de Villalba de la Sierra fue mucho más que un paseo nocturno.

Fotografía realizada por Fernando (@flow_avx)

Quien esperase la tradicional caminata se encontró con algo que triplicaba no solo la asistencia, también en variedad y espíritu. La noche del pasado sábado, la memoria de un pueblo se hizo camino y se echó a andar. Al frente no había un guía, sino dos custodios del tiempo: dos pastores de la tierra que, a cada paso, desgranaban los secretos de la trashumancia, el lenguaje de los mastines y los careas, y ponían en valor un patrimonio natural que, grita a pleno pulmón, “Fuera macrogranjas”.

Fotografía realizada por Fernando (@flow_avx)

El primer salto al pasado llegó a mitad de camino. Como una aparición, un grupo de lavanderas interrumpía el sendero. No hablaban al público; hablaban entre ellas, en un diálogo crudo, sin filtros, que nos convertía en espías de otro siglo. “Con la luna llena, las cabras se escapan p’al monte, son luneras, como nosotras”, se quejaban, mientras algún que otro chismorreo provocaba risas cómplices. Y de pronto, la magia: de sus cestos no solo salían secretos, sino remedios. La Verbena officinalis, el “curalotodo”, pasaba de mano en mano como una herencia de la tierra.

Fotografía realizada por Fernando (@flow_avx)

La ascensión final al Ventano del Diablo se transformó. Se repartieron velas eléctricas y, de repente, el murmullo se convirtió en un coro. Canciones de la tierra, aprendidas de abuelos, iluminaban el último tramo. Arriba, el milagro se repitió. No había sitio. Pero sobraba corazón. Ante la llamada de una corneta, la multitud se “arrejuntó”, creando un anfiteatro humano imposible. Y entonces, el silencio. El ritual celtíbero comenzó, uniendo a todos en un grito ancestral, gutural: “¡ULE!”. Un homenaje a los ancestros, a los dioses de la tierra y a la vida que palpita en la Serranía. Aullidos de lobo y gritos guturales fueron el aplauso más sincero.

Fotografía realizada por Fernando (@flow_avx)

Como un puente entre el fuego del pasado y la luz del futuro, apareció **Marco en Llamas**. En el balcón privilegiado del Ventano, sus mazas y pelotas de luz danzaron en la oscuridad, un espectáculo hipnótico que dejó a todos sin aliento.

Fotografía realizada por Fernando (@flow_avx)

Pero la noche solo acababa de empezar. La marea humana se movilizó hacia la Casa de la Cultura, y aquí es donde la historia dio su giro más audaz. Allí, el equipo de **Solar Waves** no había montado una verbena. Habían construido un portal.

**Un corazón silencioso y potente, alimentado por el sol capturado horas antes, bombeaba vida a la fiesta.** Por primera vez en la historia de la comarca, un evento de esta magnitud era completamente autosostenible. El sonido, potente y cristalino, la iluminación que transformaba el espacio en un ensueño, y un imponente videomapping que envolvía al DJ y a transformaba a los propios altavoces en patrones hipnóticos que danzaban con la música… todo nacía de la energía solar.

Fotografía realizada por Fernando (@flow_avx)

La sesión fue una clase magistral de cohesión. Empezó con música celta, honrando el ritual del que veníamos. Se deslizó por jotas y cantos de la tierra, que fueron coreados y bailados con devoción. Y entonces, la explosión: una fusión de dance, remember, house y techno que demostró que la tradición y la vanguardia no solo pueden convivir, sino que están deseando bailar juntas. Y sí, cada vez que sonó Raffaella Carrá, el pueblo entero se convirtió en una sola voz.

Fotografía realizada por Fernando (@flow_avx)

Por si fuera poco, Marco en Llamas reapareció, esta vez sobre zancos, un gigante de luz bailando entre la gente. La noche fue una experiencia total, una fusión perfecta de patrimonio, naturaleza, cultura e innovación.

Fotografía realizada por Fernando (@flow_avx)

Más que una fiesta, lo que ocurrió en Villalba de la Sierra fue una declaración de intenciones. Se demostró que se puede cohesionar a públicos de todas las edades, que se pueden llevar nuevas formas de cultura a los pueblos sin que pierdan su esencia. Y sobre todo, se visibilizó, de la forma más rotunda y festiva posible, que la autonomía energética no es una utopía. Es una realidad presente, viable y con un ritmo increíble.

Fotografía realizada por Fernando (@flow_avx)

Os dejamos el cartel de esta actividad que se realizó el pasado 12 de julio de 2025:

Cartel de la actividad. Fuente: Solar Waves

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