La Liminal. Pensando la ciudad a pie de calle

La Liminal. Pensando la ciudad a pie de calle

El camino de La Liminal empezó hace más de diez años, y el recorrerlo de vuelta para contar lo que se ha tejido a lo largo de este tiempo nos lleva siempre al punto de partida, en el que se asentaron unas ideas y unas bases que todavía nos acompañan.

Ciudá. Grupo de aprendizaje sobre paisaje urbano. Tabacalera Educa. Madrid, 2019. Foto: Galerna.

La Liminal nació en el año 2015, un momento bastante especial en Madrid en el que florecieron muchas iniciativas sociales y comunitarias, abonadas por lo que venía sucediendo en la ciudad desde unos años atrás. Sin duda fue clave la primavera de 2011, donde distintos acontecimientos pusieron en jaque la noción de espacio público que se venía consolidando desde hace tiempo. Esas plazas de esta ciudad, y de tantas ciudades y pueblos, remodeladas una y otra vez para evitar la permanencia, de repente se convirtieron en sede de asamblea populares, en un lugar de vida, donde tejer relaciones y donde abrir la puerta a nuevas formas de imaginación que nos desviaran de un futuro que se preveía bastante terrible.

En esos años estábamos siendo testigos de lo que sucedía alrededor, mientras nos formábamos en la universidad y trabajábamos en paralelo en un museo como mediadoras culturales. Entonces la mediación cultural era una forma de entender el trabajo en el museo muy refrescante y motivadora, pero a lo largo de los meses y las conversaciones compartidas, nos dimos cuenta de que nos interesaba mucho más empezar a imaginar juntas qué sucedería si sacamos lo que trae la mediación cultural —en cuanto a encuentro, intercambio y aprendizaje con otras personas— al espacio urbano, para cruzarlo con cuestiones que nos atraviesan como la memoria, la vida cotidiana, la pertenencia, las formas de habitar, la diversidad, entre otras.

Así, este proyecto tomó forma en torno a la idea de territorio entendido de una manera amplia, y siempre desde propuestas que tienen la mediación cultural y sus principios como eje para llevar a cabo acciones que tienen la investigación, la exploración y la reflexión colectiva como elementos clave.

Ciudad Sur. Espectros del Verde. Centro de Arte 2 de Mayo. Madrid, 2025. Sue Ponce.

Dentro de las distintas formas de aproximación al paisaje urbano que venimos explorando desde 2015, siempre hay un punto de partida común, la plena consciencia de que nuestro territorio, ese paisaje cotidiano que tendemos a banalizar, no es un lugar neutro, sino que se trata de una construcción cultural, y como tal está cargada de narrativas y valores que repercuten directamente en nuestra forma de ver y entender el contexto urbano, así como en nuestra forma de habitarlo tanto en los espacios públicos como en aquellos en los que se desarrolla nuestra intimidad cotidiana.

Partiendo de esta base, nuestras acciones buscan activar una mirada sobre el entorno urbano y la esfera pública desde una perspectiva crítica, construida desde la experiencia colectiva. Caminar juntas y focalizar nuestra atención en las narrativas que se despliegan en el paisaje, en aquellas que se han borrado o que son consideradas no relevantes, en los usos que se nos permite del espacio, en quién tiene derecho a usar la ciudad de una determinada manera y quién no, etc. nos ayuda a poner en cuestión un orden que tendemos a naturalizar, lo cual abre las puertas a la posibilidad de que este sea transformado.

A lo largo de estos años, hemos ensayado distintas formas de explorar el territorio e intervenirlo de diversas maneras. Desde recorridos urbanos, en los que proponemos tomar un tiempo y un espacio para recorrer colectivamente espacios públicos que analizamos y ponemos en cuestión, para preguntarnos sí reflejan las formas de habitar que queremos y necesitamos o si por el contrario son lugares a transformar, hasta las derivas, que toman el formato del paseo para convertirlo en una experiencia azarosa que va tomando forma según la conciencia colectiva del grupo, y que va leyendo el paisaje e interpretándolo a través del movimiento y las decisiones tomadas a cada paso.

Recorrido Memoria de la lucha vecinal femenina en Madrid, La Liminal, 2023-2024. Foto: Xaime Fandiño

Desde el trabajo con la memoria en talleres, que buscan generar narrativas alternativas de la “historia del barrio”, no desde lo reseñable y lo consolidado sino desde las experiencias de quiénes viven allí, sus recuerdos, experiencias y deseos, que toman forma en cartografías colectivas o recorridos colaborativos, hasta procesos de investigación que nos llevan a recuperar relatos y memorias para restaurar una capa de la historia fundamental para entender la ciudad contemporánea y que a menudo aparece ausente, como en el caso del proyecto de cartografía, memoria y territorio, Memorias de las Luchas Vecinales de Madrid.

O bien, desde el trabajo en el ámbito de la investigación, dentro de las redes de agentes y colectivos que trabajan desde la mediación cultural para explorar cuestiones que nos resultan esenciales en el trabajo que proponemos con el territorio y su comunidades. Es el caso de proyectos como Materializar la memoria. Estrategias de registro y archivo en la Mediación Cultural, en el que exploramos la importancia de dar forma a estos procesos de trabajo, de recoger sus exploraciones y resultados, no sólo como una manera de generar conocimiento para seguir avanzando, sino también como devolución para las personas con las que trabajamos, con el objetivo de que apoyen la vinculación entre comunidades y territorio para afianzarla.

Ciudad Sur. Espectros del Verde. Centro de Arte 2 de Mayo. Madrid, 2025. Sue Ponce

Esa es una de las claves que cada vez tenemos más presente. Queremos que nuestro trabajo sirva de apoyo a procesos que los barrios, pueblos y ciudades ya están protagonizando y que refuerzan la vinculación con el territorio, la pertenencia no sólo al espacio sino también a las comunidades que se están movilizando en ellos. En estos últimos años se ha hecho más evidente que nuestros espacios de vida están en disputa. La punta de lanza de toda esta problemática es la actual crisis de la vivienda, pero en paralelo se está produciendo otra crisis que abarca más espacios de vida: los espacios públicos, los comunes, la pertenencia suena como una quimera cuando nuestras vidas parecen estar abocadas a un nomadismo no deseado siempre a la búsqueda de un nuevo lugar en el que me pueda permitir quedarme hasta que me alcance de nuevo la obligación del desplazamiento que me haga volver a empezar un ciclo que parece no tener fin.

Exposición Invocar Madrid. Una colección de relatos caminados de La Liminal. Centro de Creación Contemporánea Quinta del Sordo. Madrid 2025. Foto: Emilio Álvarez.
Exposición Invocar Madrid. Una colección de relatos caminados de La Liminal. Centro de Creación Contemporánea Quinta del Sordo. Madrid 2025. Foto: Emilio Álvarez.

Nosotras aquí nos agarramos a la memoria y a historias que hemos tenido la suerte de escuchar de primera mano en estos años, para abrirnos a la esperanza. No es la primera vez que una amplia mayoría se siente como habitante flotante en una ciudad como Madrid.

Las grandes migraciones de los años 50 y 60 atrajeron enormes masas de población a un territorio en el que pronto se quedaron sin espacio que les acogiera y tuvieron que buscar estrategias para sobrevivir. Sabemos que fueron muchas, pero una clave fue aliarse con quiénes vivían a su alrededor, en las mismas circunstancias o en otras diferentes, a veces con los mismos orígenes, a veces provenientes de territorios muy alejados a muchos niveles, pero siempre buscando las herramientas que les permitieron tejer una red de apoyo mutuo cuyos pilares eran algo tan simple como lo que cada uno pudiera aportar. Así consiguieron no sólo sobrevivir, sino transformar la ciudad y nuestra forma de entenderla.

Después de más de diez años trabajando, lo que todavía nos mueve es la creencia en que la transformación es posible y que la forma de abrirnos a ella es a través del trabajo colectivo. El nombre que elegimos para el colectivo sostiene este deseo, lo liminal es un tiempo y un espacio de transformación, un término creado para hablar de un lugar que no tenía nombre, un intersticio entre dos estados.

Caminar, clicar, desplazar, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid, 2022. Foto: Bego Solís.

Para nosotras es un recordatorio de no caer en la inercia de pensar que hay cosas que son inamovibles, que los espacios que habitamos son una realidad ya dada, fruto de un desarrollo histórico concreto y totalmente cerradas a cualquier modificación posible y seguir trabajando para evidenciar que las ciudades son un proceso permanente, siempre abierto, que se juega en lo material y en lo simbólico, y que, desde el cuestionamiento que se genera en los procesos colectivos, podemos tomar conciencia de las formas que adquiere este proceso e intervenirlas, transformarlas, convertir la ciudad misma en un territorio liminal abierto a nuevas posibilidades.

La Liminal es un colectivo de mediación cultural fundado en 2015 por Beatriz Martins Orozco y Yolanda Riquelme García. El proyecto nace del deseo de abordar la ciudad y su paisaje como una construcción social abierta al cuestionamiento. Trabajan con el territorio generando espacios de encuentro que buscan favorecer la construcción de conocimiento, activar el pensamiento crítico y reclamar el espacio público como bien común. Sus propuestas se activan desde las estrategias de la mediación cultural y toman forma en recorridos urbanos y derivas, investigaciones caminadas que cruzan el recorrido con otras disciplinas, visitas a espacios expositivos, talleres y proyectos formativos.

Derivas urbanas II. Centro de Cultura Contemporánea Condeduque. Madrid, 2020 - 2022. Foto: Lukasz Michalak.

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