Entrevista a Her Itage: patrimonio musical con voz de mujeres

Entrevista a Her Itage: patrimonio musical con voz de mujeres

Dos besos llevo en el alma, llorona
que no se apartan de mí,
Dos besos llevo en el alma, llorona...

Al leer estas líneas, es fácil que el cerebro lector las haya cantado con la voz de Chavela Vargas de fondo. En este caso, la asociación de un éxito con la autoría y la voz de una mujer no parecen estar en duda, pero, por desgracia, no siempre es así. Este es uno de los objetivos que el dúo Her Itage (Her=ella y Heritage=patrimonio), formado por las conquenses Marta Aparicio y Elena Martínez, persigue: con su investigación, su divulgación y su música, nos traen una propuesta única e innovadora que pone en valor el legado de las mujeres en la historia de la música.

El 26 de junio actuarán de nuevo como parte del programa del Estival Cuenca, y en Los Ojos hemos tenido el placer de hacerles una entrevista para conocerlas mejor.

María Muelas Gil (Los Ojos de la tierra) (MLO): Para quien no os conoce todavía, ¿cómo definiríais el proyecto Her Itage en unas palabras? ¿Cómo surgió el proyecto y cuál sería el objetivo?

Elena (E): Her Itage somos un proyecto de recuperación y divulgación del patrimonio musical de las mujeres. Es decir, hacemos tanto conciertos como charlas, ponencias y talleres en los que tenemos siempre a mujeres como compositoras, intérpretes o como protagonistas de la propia historia. Entonces, hacemos todo un proceso de investigación y lo intentamos hacer accesible a todos los públicos para traducir la investigación a lo popular.

Marta (M): Eso es. Nosotras nos conocimos en 2021 en una de las Jam que organizan en Los Clásicos (Cuenca); éramos de las pocas músicas e intérpretes y Elena dijo “tenemos que montar algo, ¿no?”, y aquí estamos, 5 años después. Fue de una forma muy natural porque ambas siempre habíamos puesto mente y cuerpo en nuestra realidad, que es ser mujer y música.

(E): Y, además, porque creemos que sigue siendo necesario reivindicar y reclamar que faltan mujeres músicas en todos los lados y también enfrentarnos política y cotidianamente a esta realidad.

MLO: En la asociación trabajamos mucho la idea de memoria y cultura como raíz de todo. ¿Dirías que vuestro proyecto también es una forma de hacer memoria viva a través de la música?

(E): Por supuesto; si hay un núcleo del proyecto es el de recuperar y dotar de sentido toda esa memoria de las mujeres de la música donde los relatos, como ya hemos dicho antes, han sido erróneamente atribuidos a hombres. Entonces sí, creemos que resignificando todas las aportaciones socioculturales de las mujeres a la música, estamos ayudando a avanzar en ese sentido a la ciudad, y sobre todo en la cultura, un ámbito que lo necesita mucho.

MLO: ¿Qué os habéis encontrado al investigar todo este legado de mujeres en la música? ¿Cuál ha sido el descubrimiento que más os ha llamado la atención?

(M): Bueno, hablar de un descubrimiento principal es complicado, pero sí hay cosas que llaman la atención. Por ejemplo, muchas canciones populares, que nos han llegado de cierta forma, te das cuenta al ir investigando que no tiene nada que ver cómo te han llegado realmente o cuáles son sus orígenes: ¿quién escribió esa canción? ¿Por qué no está ese nombre detrás de esa canción? ¿Por qué fue invisibilizada? ¿Hacia quién iba dirigida? Ese tipo de realidades que se han ido desviando e invisibilizado.

MLO: ¿Diríais entonces que el problema es más de ausencia real, o de relato?

(M): Yo creo que el principal problema es de relato, porque ausencia no ha habido nunca, el problema es que se ha invisibilizado. Y al final parte de nuestro proyecto es recuperar esos nombres. Es verdad que es difícil encontrar la información, y esto forma parte de un trabajo muy constante y duro, pero mujeres hay, hay que encontrarlas y ponerlas donde toca.

(E): Por ejemplo, la canción de “La Leyenda del Tiempo”, que todo el mundo la conoce por Camarón y por Enrique Morente, pero es una canción popular de columpio que las madres le cantaban a las hijas, sobre todo por Málaga y Sevilla, desde hace más de cuatro siglos, y para encontrar esa información puedes imaginar la cantidad de fuentes que hemos tenido que consultar. Y, además de esta invisibilización a través del relato, cuando nosotras volvemos a poner ese discurso y lo encarnamos en un escenario, se nos vuelve a cuestionar esa investigación y nuestras fuentes.

MLO: ¿A qué te refieres?

(E): Por ejemplo, con la canción de Alfonsina, siempre decimos que la popularizó Mercedes Sosa, no que la hiciera ella, pero siempre hay comentarios diciendo que es de Ariel Luna… Y eso que, en el caso de Alfonsina y el Mar, la figura de Mercedes Sosa ya es muy evidente y conocido que va bastante unida.

MLO: ¿Hay algún otro o alguna historia en concreto que os haya impactado especialmente además de estos ejemplos?

(E): Uf, hay muchas. La historia de María la Portuguesa es fascinante. Sí, porque es verdad que en nuestro proyecto hay un poco de transversalidad, de diferentes identidades y de diferentes marginalidades. Entonces, si hay algo que encarne mejor la interseccionalidad que la prostitución, que el hecho de que justo una prostituta sea la protagonista de una canción tan popular y que nadie la conozca, que se haya hecho en su honor, que fuera una persona muy querida, que luego tenga ese desenlace en el que ella la bailaba y muriese sin saber que se la habían dedicado…

MLO: Y que el resto la bailemos cada verano en la verbena sin conocer esta historia tampoco.

(M): Exacto. O, por ejemplo, las recopilaciones que hizo Lorca, que están muy bien ligadas a él, pero Lorca no las hizo solo, las hizo con la figura de la Argentinita, que fue quien le ayudó a hacer todas estas recopilaciones, pero poca gente la conoce todavía.

MLO: Ya tenemos deberes, entonces. Vámonos ahora al entorno rural. Como sabréis, uno de los focos de Los Ojos está en la cultura en el mundo rural y en las pequeñas localidades. ¿Cómo se vive ser música en estos contextos culturales fuera de los grandes circuitos?

(E): Bueno, nosotras realmente no establecemos grandes diferencias entre entorno rural y urbano. Obviamente, somos dos mujeres de pueblo, pero más allá de toda la teoría neorrural que se está poniendo ahora sobre la mesa, creemos que esto es más sencillo, y nosotras no hemos notado grandes diferencias de perfil de público en ir a tocar al Palacio de los Condes de Gabia en Granada, o un pueblo minero de Asturias. De hecho, una de las cosas que sí que nos ha sorprendido mucho es que, cuando empezamos, nos pareció un proyecto bastante arriesgado a nivel político y más cuando se ha desarrollado desde 2021 hasta ahora, con todo el auge de la extrema derecha, del fascismo y de la normalización social especialmente; siempre hemos pensado que igual íbamos a estar bastante limitadas en cuanto a proyección y a que no salieran conciertos, pero, incluso aunque estemos denunciando prácticas coloniales, por ejemplo, con el discurso de la Llorona y de la Malinche, la gente lo recibe muy bien, porque le estás dando acceso a la historia. Entonces, cuando a la gente le traduces y le haces accesible la información, se agradece mucho cualquier historia y se les olvida todas esas etiquetas del estigma, de que eres mujer, de que eres música, de que eres lo que seas.

MLO: Dentro de los objetivos del proyecto, además de pedagógica, hay parte política, ¿no?

(E): Claro, es que parece que los proyectos marcadamente feministas son como muy políticos, pero al final cualquier decisión micro cotidiana es política. Por lo menos estamos agradecidas de que hayamos sabido encontrar la manera de divulgar en espectros tan grandes de público como los que manejamos y que esto sea bien recibido.

MLO: En cuanto a ese posicionamiento político, leía recientemente en una entrevista a las bandas Shego, Ginebras y Pipiolas, todas formadas únicamente por mujeres, que parece que siempre se exige o espera un posicionamiento constante a las músicas de forma política o simbólica. ¿Creéis que hay diferencia en esa exigencia hacia mujeres o hacia hombres en cuanto a posicionarse políticamente en el mundo de la música?

(M): Hombre, es que yo creo que una mujer subida a un escenario se ha convertido ya en un acto político, pero sí, efectivamente, así es. Luego, en nuestro proyecto en particular, por el mensaje que llevamos, pues sí que obviamente se convierte en algo más político que si tuviéramos un grupo de pop, por ejemplo, pero es verdad que se exige más si eres una mujer porque ya de por sí estar ahí subida implica ciertas cosas. Y luego aparte el nivel de exigencia también de tener que hacer todo perfecto, de tener que hacer las cosas muy bien para que cuando vienen estas personas a cuestionar tu investigación y tu trabajo, tú estés 200% segura de todo.

MLO: En esa entrevista, las artistas coincidían en la reivindicación de que se les siga encasillando como “grupo de chicas” nada más y que la mayor parte de las preguntas que se les hace sea más en torno a ser mujeres que en torno a la música. ¿Esto también os sucede? ¿Cómo vivís esta tensión entre hacer un proyecto feminista y reivindicativo, pero no quedar encasilladas en “grupo de chicas”?

(E): Uf, complicado, porque, en primer lugar, claro, ¿qué voces son las que estamos escuchando ahora mismo en el panorama musical que se posicionan políticamente o qué grupos de mujeres están ahí alzando la voz y llegan? ¿Cuáles son? Hay que tener en cuenta que son mujeres de grandes ciudades, con un perfil alternativo y un género musical muy marcados, una estética muy marcada… Es decir, que mujeres, por ejemplo, de pueblos normales como nosotras, o que no apostamos la mayor parte del proyecto a una estética determinada, nos parece que también debería haber cierta diversidad en cuanto a esa visibilización, ¿no? Pero sí, claro que estamos muy encasilladas, y a muchos niveles, desde el mismo montaje de sonido, en cuanto a conocimientos técnicos, de todo, o sea, siempre vamos a ser un “grupo de chicas”, o “las chicas”, con mucha condescendencia.

(M): Hasta el punto de cuando realizamos el montaje del equipo, la mayoría de los conciertos nosotras nos ponemos nuestro propio equipo de sonido, lo montamos con nuestra mesa de mezclas, hacemos la prueba de sonido, lo ecualizamos…, nosotras hacemos todo, pero siempre tenemos comentarios como “ahora llamamos a un hombre que os lo monte”, o “esto se hace así”, como si no lo supiéramos.

MLO: Como si no trabajaras en ello todos los días, ¿no?

(E): Exacto.

MLO: En vuestros conciertos y en vuestra investigación , no solo recuperáis canciones, sino que las reinterpretáis, las hacéis vuestras. ¿Cómo encontráis ese equilibrio entre respeto a la obra original y vuestra creación?

(M): En realidad, el respeto a la obra de origen suele ir más en las letras, aunque algunas las hemos cambiado porque hay ciertos mensajes o frases que se dicen puntualmente en algunas canciones que hemos decidido modificarlas.

MLO: ¿Algún ejemplo que queráis comentar?

(M+E): “Piensa en mí”

(M): Es una canción que nos parece interesante llevar en el repertorio por quien la compuso y por contar esa historia, que nos parece fundamental, y es una canción muy conocida, pero cuando nos pusimos a ensayar y vimos los tintes de pedofilia en alguna frase… que no van en línea con lo que queremos contar, y sí quisimos modificarla en nuestra reinterpretación, claro. Pero, quitando este caso, el resto de las letras sí que las mantenemos, y ahí va el respeto a lo original. Luego, en cuanto a las versiones, la verdad que nos dejamos un poco llevar cuando ensayamos, sacamos los instrumentos y empezamos a dejarlo fluir y a ver por dónde nos lleva la canción. O sea, no es coger una canción y versionarla, sino ver qué nos transmite y dónde la queremos y nos quiere llevar.

(E): Sí, y a veces es complicado también encontrar la delgada línea en el repertorio de cosas que sean populares que tengan historia, y las que no, porque al final los públicos a los que te enfrentas son los que son. Entonces, a veces hacemos un esfuerzo enorme por equilibrar; por ejemplo, a nosotras nos encanta cantar en inglés, pero antes llevábamos cuatro o cinco canciones en inglés y ahora solamente una en inglés, una en portugués y ya el resto en español, porque al final tenemos que leer lo que el público pide.

MLO: Si pudierais traer a una artista del pasado para compartir ese escenario que creáis, ¿quién sería y por qué?

(E): Yo es que solo puedo pensar en Chavela.

(M): Yo también, me encantaría hacer un concierto con Chavela Vargas, y luego seguro que se conocía los mejores sitios para tomar la cerveza de después [risas]

MLO: Vamos a hablar de la parte de investigación. ¿Cómo cruzasteis o cómo hacéis esa mezcla entre el lado artístico y el lado investigador? ¿Es algo que lleváis en el día a día o pertenece únicamente a este proyecto?

(M): Bueno, el proyecto tiene una parte de investigación muy potente e implícita porque si tú quieres contar la historia de estas mujeres tienes que investigar sobre ellas para, obviamente, poder dar el mensaje como corresponde y realmente llegar a las mujeres que quieres llegar y que crees que encajan dentro de lo que queremos contar. Pero luego, aparte, bueno, yo estudié Música y también estudié un Máster en Investigación Musical. A mí la vida me llevó por otros caminos, como guitarristas, pero tenía esa espinita de trabajar también la investigación, entonces encontrarme con Elena y con Her Itage fue lo que me faltaba.

(E): Bueno, y también tiene un Máster en Comunicación y Producción Cultural, no te olvides, que también es fundamental en el proyecto. En mi caso yo estudié Periodismo, y siempre he tenido mucho interés por traducir y hacer accesible la información a todo el mundo. También he sido académica, he hecho mucha investigación, sobre todo en género, y he visto que faltaba mucha parte de devolución de la academia a la sociedad que también un poco por eso me acabé yendo. Y bueno, como también soy música, pues, como te decíamos, todo surgió de manera natural, me junté con Marta y, y vimos que teníamos en común esos tres ejes y tres patas para el proyecto y por eso creo que desde el primer momento también lo hemos comunicado bien.

MLO: Este año volvéis a formar parte del cartel del Estival Cuenca, el día 26 tocáis en la terraza de la Posada de San José. Este festival gusta mucho por como combina el patrimonio y el paisaje, y como trae música de mucha calidad, además de juntarlo con experiencias gastronómicas como esta. ¿Qué significa para vosotras participar en este tipo de propuestas un poco más distintas, más integrales, y cada vez más potente?

(M): Este es de hecho el tercer año que participamos y es verdad que bueno, aparte de que está muy bien planteado y que apuesta por unas propuestas muy buenas, locales y de fuera y para nosotras, que cada año nos llame para participar en nuestra ciudad, en un entorno como este, es un lujazo, por supuesto, así que estamos muy agradecidas, es un concierto que en el calendario se marca diferente.

(E): Es que Estival es el oxígeno de diversidad musical que tenemos en Cuenca, siempre trae las mejores propuestas, se preocupa por contar con gente de la zona… y lo integra en el patrimonio, es que es una suerte. ¡Además del menú, claro! Si no estuviéramos tocando, estaríamos como comensales, no lo dudes.

MLO: ¿Qué es para vosotras “cuidar el patrimonio”?

(E): Para nosotras significa mantenerlo vivo y no solo a través de un único relato, sino de toda la diversidad que conforma los relatos de la historia musical.

MLO: ¿Qué es lo que os gustaría que el público recordara tras este y el resto de vuestros conciertos?

(M): Pues con una mezcla de haber disfrutado, por supuesto, pero que también se lleven el mensaje que intentamos transmitir, que se queden con las historias de estas mujeres y con la idea de que no todo lo que nos ha llegado o nos han contado ha sido siempre así, que hay mucho que investigar y que hubo muchas más mujeres, que quedan muchas por recuperar… y que se queden con ganas de más. Y si conseguimos que la gente se quede con alguna de nuestra versiones y forma de interpretar las canciones, pues es muy importante para nosotras.

(E): Eso es, no solo el mensaje, sino también el cómo lo contamos. Y que se queden con ganas de más, y que vean que desde pueblos de Cuenca también se pueden hacer cosas con calidad, con rigor, con posibilidad de girar por todo el país, y que se puede hacer un proyecto marcadamente feminista, rural – aunque huyamos de las etiquetas.

MLO: Y ya la última pregunta: ¿en qué momento está Her Itage?

(M): Pues creciendo, siempre.

(E): Tenemos una gira programada para los próximos meses a nivel nacional bastante apetecible, seguimos formando parte de programas del Ministerio de Cultura y el Instituto de las Mujeres, hemos formado parte de la Agenda Feminista del Instituto… así que seguir en esa línea, y que nos sigan llamando y seguir trabajando, que nosotras somos obreras de la música y queremos seguir siéndolo mucho tiempo con los estándares y criterios que ya hemos comentado.

MLO: Pues nos quedamos con esa parte de “somos obreras de la música” para cerrar esta entrevista tan bonita. Nos vemos pronto, y, esperamos, nos vemos mucho.

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