Al dejar que arda [1]
Primero fue la grieta. Algo dentro de mí arde. Y lo callo, y lo apago con agua. Pero es como un niño, es como un incendio que no entiende de límites. Incluso me giro para cambiar de paisaje. Pero allí donde miro aparece un fuego. Hasta que ya no puedo más y dejo que ardan las paredes.
Expulso las palabras, contenidas casi por inercia, casi por instinto. [2]
– Ábreme la jaula que quiero escapar. [3]
Me uno a las otras, a las que llegaron antes y a las que vendrán después.
El camino por el que llegamos aquí era oscuro. Parece que el espacio se cierra sobre nosotras. Tenemos que despojarnos de todo. Tenemos que olvidar lo que teníamos.
Y cuando por fin atravesamos esa abertura estrecha, se abre un abismo debajo. Pero gritamos, gritamos tan alto que nuestro eco resuena y conduce la oscuridad a otro lugar.
Empezamos a trazar imágenes para revelar lo antiguo e imaginar lo nuevo. [4]
Nos volvemos hacia nosotras mismas. Buscamos la curación de la herida en nuestra propia sangre. [5]
– Hemos dado hasta no tener más que dar. Y ahora tras haberlo dado todo, dejémoslo todo, especialmente la piedad. Y subamos más alto.
Ahora si no nos escuchan tragamos tierra. Comemos tierra por el enfado, por la vergüenza, por las otras que querían hablar y las mataron. [6]
Todo lo que no está ocupa mucho espacio.
Pero ellas no mueren. Ellas se convierten en otra cosa. [7]
Esa quietud de lo que creemos muerto no es más que apariencia. ¿Cómo explicarlo? Lo que por fuera parece materia inmóvil por dentro es movimiento puro. Las células se desintegran, el corazón se vuelve piedra. Un dolor para sacar otro. [8]
Nosotras, las de arriba, recogemos ese zumbido, recogemos esa vibración y vibramos con ellas.
Y por fin, todo mordiente, vencido, mutilado, todo lo que se hallaba encerrado lo hemos liberado. [9]
Y cuando el cuerpo se mueve al compás de un nuevo ritmo, el mundo se transforma para convertir en el centro ese lugar. [10]
[1] Este texto está conformado por extractos de diversas obras literarias que resultan especialmente significativas para la construcción de una mirada crítica y feminista. A través de estos relatos, las autoras generan nuevos marcos simbólicos desde los cuales cuestionar las estructuras de poder de nuestras sociedades y ampliar los horizontes de posibilidad.
[2] Ruiz, V. (2024): Lo que crece entre las grietas.Pepitas de calabaza.
[3] Alfonsina Storni, Poema Hombre pequeñito.
[4] Griffin, S. ( 2023): Mujer y naturaleza. Plankton press.
[5] Hall, N. (1976): Mother and daughters: reflections of the archetype feminine.
[6] Reyes, D. (2019): Cometierra. Sigilo
[7] Melchor, F. (2017): Temporada de huracanes. Random House.
[8] Trías, F. (2025): El monte de las furias. Random House.
[9] Alfonsina Storni: Pudiera ser
[10] Sauvageot, M. (2023): Déjeme. Periférica.