Silvia Bustamante Casas es una ilustradora y diseñadora gráfica conquense. Su motor es contar historias y que éstas lleguen al público de una manera directa y pura. Creyendo en el arte y el diseño como motor para cambiar el mundo, uno de sus objetivos es usar estos como elementos traductores que den voz al pueblo y a las pequeñas historias, divulgando y concienciando alejada de las grandes estructuras capitalistas.
Cómo técnica artística, se apoya en el uso de texturas realizadas de manera analógica para posteriormente escanearlas y trabajar con ellas de forma digital mediante técnicas como el collage o la ilustración.
Éxodo rural
La despoblación y éxodo rural que vivimos desde hace ya años no es un hecho aislado y puntual. No huye la gente del pueblo porque haga frío, o porque se respire el aire más puro que en cualquier ciudad. La gente no abandona sus raíces porque reniegue de ellas. El pueblo huye del pueblo por necesidad.
La España vaciada sufre un proceso continuo de despoblación, abandono institucional y deterioro progresivo de las condiciones de vida. Lo que se
conoce como “éxodo rural” no es simplemente un fenómeno demográfico; es el reflejo de una estructura desigual y de decisiones políticas que han desatendido de forma sistemática las zonas rurales.
La falta de trabajo consecuencia en gran parte de la desvalorización de los oficios tradicionales y manuales, ha empujado a generaciones enteras a marcharse. Actividades que durante siglos sostuvieron la vida en los pueblos
—agricultura, ganadería, carpintería, oficios artesanos— han sido relegadas al olvido por un modelo que solo reconoce el empleo urbano, técnico o terciario como fuente de progreso, provocando una profunda pérdida de identidad y dignidad en el medio rural.
A esta crisis laboral se suma la carencia de servicios básicos: pueblos sin escuelas, sin ambulatorios ni hospitales cercanos, sin transporte público,
sin acceso a oportunidades educativas o culturales. En un mundo que
vive conectado, muchas de estas zonas siguen sin fibra óptica o incluso sin cobertura móvil, aisladas no solo geográficamente, sino también tecnológicamente.
Abandonados y forzados a huir podemos hablar más que de un éxodo rural, de un “expolio rural”, donde se roban y aprovechan los recursos que el campo ofrece, donde el de arriba arrincona al de abajo, donde se olvida quiénes
fuimos y quienes somos, donde se desdibuja el tan ansiado futuro…
“Donde se desdibuja
el tan ansiado
futuro...”
"los
humanos
somos
injustos..."
No hay pueblo que no haya sufrido las consecuencias de la guerra y la dictadura.
“Yo tenía seis años cuando fueron a por mi madre, gente del pueblo, la encontraron al día siguiente “ahorillada” en la carretera. No los pudieron meter en el cementerio, el pueblo no nos dejó” cuenta María Martín en el documental “El silencio de otros”. Mientras relata esto deja un ramo de flores atado a una vaya, ahí se encuentra una de las fosas comunes del pueblo donde están los huesos de su madre. Sobre ella pasa una autopista. “A esos zarzales tiraron la ropa y la dejaron desnuda” continua.
“Lo injusta que es la vida…no la vida, los humanos somos injustos…”.María murió en julio del 2014 sin haber desenterrado los huesos de su madre.
Que nos sirva de ejemplo la historia, que a veces se nos escapa entre la indiferencia y la prisa, entre la ignorancia y la distancia.
Ser conscientes del esfuerzo, del dolor, de las heridas que estructuran nuestro presente, no es no querer olvidar, es ponerlo en valor y desear que no se repita.
A continuación, el proyecto completo: