Cuento enmarañado – Parte 5
Raúl se giró cuando oyó el golpe del cuerpo de su amigo contra el suelo. La urraca cucaba sus ojos negros e inclinaba el cuello como si le divirtiera la situación: ¡Qué impresionables son estos humanos! - exclamó entre carcajadas. El semblante de Raúl palideció, pero corrió hacia el ave…