El papel de un desgraciado
Frente a los ojos del Júcar, observo una remera de nubes arrastradas por un vendaval cáustico, doloroso para mi piel eflorecida; será por esta resaca de mal agüero. Estoy estático –cualquier movimiento me destruirá–, sentado en mi coche escuchando los ruidosos quejidos de ese aparato ruinoso. «Qué más da, este…