La ternura de mis hombres
Mis abuelos fueron hombres formidables y capaces, sus rostros estaban llenos de pequeños surcos, sus manos hechas de acero, sus miradas tan profundas y expresivas, decían más que mil palabras, las experiencias que guardaban en su morral se contaban por millares. Que no habrán vivido estos grandes señorones con casi…